Investigadores del Institut Guttmann de Barcelona han diagnosticado a la pintora mexicana Frida Kahlo con síndrome de cola de caballo (SCC), una condición neurológica que podría explicar sus intensos dolores y problemas de movilidad, 70 años después de su muerte. Este diagnóstico se basa en un análisis de sus informes médicos y su historia clínica, que revelan múltiples fracturas y secuelas de un grave accidente de autobús a los 18 años, donde sufrió lesiones severas en la columna vertebral y otros daños.
Kahlo contrajo poliomielitis a los 6 años, lo que dejó su pierna derecha más corta y débil. El accidente a los 18 años resultó en fracturas en costillas, pelvis y vértebras, así como una perforación abdominal. A pesar de someterse a ocho operaciones entre 1946 y 1950, continuó sufriendo dolor crónico y fatiga. Los documentos médicos indican una disminución de la sensibilidad en la parte inferior de su cuerpo.
Los investigadores concluyen que el SCC podría haber contribuido a su dolor neuropático y a otros síntomas, como la hipersensibilidad al tacto en áreas genitales. Además, el uso de corsés ortopédicos, que Kahlo representó en su obra “La columna rota”, no fue un tratamiento adecuado y pudo haber agravado su condición.
Kahlo falleció en 1954, oficialmente por embolia pulmonar, aunque también se sospechó un suicidio. Su legado artístico refleja su lucha con el dolor físico y emocional.



