Un auxiliar escolar será juzgado en París este martes, acusado de abuso sexual de menores a su cargo. Este es el último caso de un escándalo que se prolonga desde hace un año y que ha sacudido el sistema educativo de la capital francesa, donde trabajan unos 15 mil auxiliares, conocidos como animadores.
Los animadores, la mayoría con contratos temporales, se encargan del cuidado de los niños pequeños durante las comidas y por las tardes después de clase. Su función es organizar diversas actividades deportivas, manuales y de ocio.
Actualmente se están llevando a cabo investigaciones en casi 100 guarderías, jardines de infancia y escuelas primarias de París, donde se ha acusado a animadores de comportamiento inapropiado, agresivo o sexualizado.
Hace unos días la policía detuvo a 16 personas tras una redada en tres escuelas del distrito 7. Tres de ellas fueron posteriormente acusadas de comportamiento sexualmente inapropiado hacia menores.
El caso del martes se centra en la escuela primaria Alphonse Baudin, en el distrito 11, donde el animador está acusado de tocamientos sexuales a cinco niños.
Denuncias desde todos los flancos
Según la asociación de actividades extraescolares SOS-Périscolaire, el principal problema ha sido la baja cualificación de los animadores, que reciben salarios bajos y, como mucho, solo necesitan un certificado básico de gestión infantil para conseguir un trabajo.
El nuevo alcalde de París, Emmanuel Grégoire, se comprometió a reformar el sistema de contratación con una inversión de 20 millones de euros ($23 millones) para formación y supervisión.
Asimismo, anunció que los animadores serían suspendidos automáticamente tras una sola queja. Desde principios de año, casi 80 han sido suspendidos.




