Con la guerra a punto de cumplir un mes, Irán ha asestado uno de los golpes más significativos contra Israel desde el inicio del conflicto, intensificando una escalada que amenaza con extenderse a toda la región. El propio primer ministro, Benjamin Netanyahu, calificó la situación como uno de los momentos más “difíciles” para el país.
El ataque iraní logró atravesar el sistema de defensa antimisiles israelí y alcanzó zonas estratégicas del sur, incluyendo las ciudades de Dimona y Arad, cercanas a la principal instalación nuclear israelí en el desierto del Néguev. Como resultado, al menos 175 personas resultaron heridas, elevando a más de 300 el total de lesionados en las últimas 24 horas, según autoridades israelíes.
La ofensiva se produjo después de que Irán denunciara un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra el complejo nuclear de Natanz, uno de los principales centros de enriquecimiento de uranio del país. Teherán aseguró que no se registraron fugas de material radiactivo.
En paralelo, el conflicto también se ha intensificado en el norte de Israel. Este domingo se confirmó la primera víctima mortal por fuego del grupo chií Hezbolá desde el inicio de la guerra, luego de que un proyectil lanzado desde el Líbano impactara en un vehículo en Misgav Am, cerca de la frontera.
Como respuesta, Israel ha iniciado una ofensiva en el sur del Líbano, destruyendo puentes sobre el río Litani para aislar a las milicias de Hezbolá y facilitar una posible incursión terrestre. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ordenó la evacuación inmediata de los residentes al sur del río y pidió acelerar la destrucción de infraestructuras en la zona de contacto.
La crisis también se ha trasladado al estratégico estrecho de Ormuz, donde el tránsito marítimo permanece bloqueado. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó un ultimátum a Irán, advirtiendo que si no restablece la circulación en 48 horas, Washington atacará sus centrales eléctricas.
Teherán respondió con firmeza. A través de un portavoz militar, el gobierno iraní advirtió que cualquier ataque contra su infraestructura energética será respondido con acciones directas contra instalaciones vinculadas a Estados Unidos e Israel en la región, incluyendo plantas de desalinización y sistemas tecnológicos.
La escalada de amenazas y ataques cruzados mantiene a Oriente Medio en máxima tensión, con el riesgo creciente de que el conflicto derive en una confrontación regional de mayor alcance.



