Irán y Omán están cerca de cerrar un acuerdo para habilitar una nueva ruta marítima temporal en el estrecho de Ormuz, uno de los pasos más importantes para el transporte mundial de petróleo.
El anuncio fue realizado por el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araqchi, quien explicó que las conversaciones con Mascate se encuentran en una etapa avanzada. Según el funcionario, ambos países ya definieron buena parte de las características geográficas de la vía y trabajan en los últimos detalles técnicos y legales.
La propuesta contempla sustituir el actual sistema de separación del tráfico marítimo, conocido como TSS, por un esquema diferente. La ruta permitiría el tránsito de buques comerciales a través de aguas iraníes y omaníes, con una gestión compartida entre los dos países. Algunas versiones del acuerdo señalan que los barcos ingresarían al golfo Pérsico por una vía bajo control iraní y saldrían por otra administrada por Omán.
Araqchi indicó que la nueva vía tendría carácter provisional y permanecería activa mientras Teherán y Mascate negocian un mecanismo definitivo para organizar la navegación en la zona.
Sin embargo, la posible reapertura del estrecho no depende únicamente del acuerdo entre Irán y Omán. El canciller iraní afirmó que Estados Unidos también deberá aceptar varias condiciones planteadas por Teherán, entre ellas una compensación por supuestas violaciones a un memorándum firmado el pasado 17 de junio.
Irán sostiene que ese entendimiento quedó afectado después de los ataques estadounidenses contra su territorio y del posterior bloqueo naval impuesto a sus puertos y embarcaciones. Por esa razón, el Gobierno iraní considera que Washington debe responder antes de que se reanude completamente el tránsito por Ormuz.
La Guardia Revolucionaria iraní respaldó esta posición. Su portavoz, el general Hosein Mohebí, advirtió que la reapertura del estrecho dependerá de que Estados Unidos acepte las condiciones de Teherán y deje de intervenir en las negociaciones regionales.
El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mar Arábigo. Antes de la actual crisis, por esa zona circulaba cerca del 20% del petróleo mundial, por lo que cualquier restricción al paso de buques puede afectar el comercio internacional y los precios de la energía.
Aunque Irán y Omán han avanzado en el diseño de la nueva ruta, todavía no se ha divulgado oficialmente la declaración conjunta que establecería sus condiciones. También persisten dudas sobre la seguridad de la navegación y sobre la fecha en que el acuerdo podría comenzar a aplicarse.


