Una fuerte tensión política sacude el proceso de transición presidencial en Chile. El presidente electo, José Antonio Kast, decidió romper el traspaso de poder con el actual mandatario, Gabriel Boric, tras una reunión de apenas 22 minutos en el Palacio de La Moneda.
El enfrentamiento gira en torno al polémico proyecto de cable submarino de fibra óptica Chile-China Express, impulsado por la empresa China Mobile International, que busca conectar la ciudad de Concón, en la región de Valparaíso, con Hong Kong a lo largo de casi 20 mil kilómetros.
La relación entre Boric, líder de la izquierda chilena, y Kast, referente de la extrema derecha que ganó las elecciones con el 58 % de los votos en diciembre, nunca ha sido cercana. Sin embargo, desde el triunfo electoral del futuro mandatario ambos habían mantenido un diálogo institucional respetuoso, como dicta la tradición republicana del país. Esa dinámica se quebró abruptamente durante la reunión en La Moneda.
Kast acusó al Gobierno saliente de no entregar información clara sobre el proyecto del cable submarino y anunció la suspensión de todas las reuniones bilaterales entre los actuales ministros y quienes asumirán sus cargos. “Terminamos el proceso de traspaso porque no confiamos en la información que se nos está entregando. Requerimos una mayor auditoría e información”, declaró.
El presidente electo informó además que creará un equipo administrativo liderado por su futuro ministro del Interior, Claudio Alvarado, para recopilar antecedentes no solo sobre el cable chino, sino también sobre las finanzas públicas y la situación de funcionarios que, según su equipo, estarían siendo asegurados en puestos antes del cambio de Gobierno.
Por su parte, Boric rechazó las acusaciones y aseguró que su administración había advertido al equipo de Kast sobre el tema antes de que Estados Unidos impusiera sanciones contra tres funcionarios chilenos el pasado 20 de febrero. Washington señaló que las autoridades habrían participado en decisiones que comprometían infraestructura crítica de telecomunicaciones.
El mandatario chileno acusó a Kast de utilizar “una estrategia para tensionar el traspaso del poder”, aunque afirmó que su Gobierno sigue disponible para continuar con el proceso de transición.


