La historia de la ballena jorobada conocida como ‘Timmy’ suma un nuevo capítulo, y no precisamente alentador. Este martes, su estado empeoró de forma significativa frente a la costa de la isla de Poel, en el mar Báltico, encendiendo las alarmas entre científicos y rescatistas.
El biólogo marino Fabian Ritter, investigador especializado en cetáceos, advirtió que el animal está cada vez más expuesto fuera del agua. “Definitivamente su cuerpo sobresale mucho más. Eso no es bueno”, declaró a la prensa alemana. La preocupación no es menor: cada centímetro que desciende el nivel del mar aumenta la presión sobre su cuerpo, dificultando su supervivencia.
El nivel del agua ha bajado respecto a días anteriores, dejando a ‘Timmy’ prácticamente apoyado sobre el fondo marino, sin capacidad de moverse. Equipos de rescate han trabajado durante horas tratando de remover el lecho bajo su cuerpo con bombas de chorro, en un intento desesperado por darle espacio y facilitar su liberación.
Una esperanza que duró poco
La situación había generado optimismo el lunes en la madrugada, cuando el cetáceo logró nadar por sus propios medios, impulsado por la subida del nivel del agua y el viento. Sin embargo, la ilusión se desvaneció apenas dos horas después, cuando volvió a quedar inmóvil en la bahía de Wismar, el mismo lugar donde permanece atrapado desde finales de marzo.
La odisea de “Timmy” comenzó semanas atrás con un primer varamiento en la bahía de Lübeck. Desde entonces, su lucha por regresar a mar abierto ha sido seguida de cerca por especialistas y por una audiencia global que no pierde detalle de cada intento de rescate.



