Las reservas mundiales de petróleo podrían compensar durante unos seis meses un déficit de suministro cercano a 5 millones de barriles diarios, aunque esa estimación depende de que el crudo pueda liberarse, transportarse y refinarse sin mayores obstáculos.
La guerra entre Estados Unidos e Irán ha provocado una de las mayores interrupciones acumuladas del suministro petrolero. Según cálculos de Saudi Aramco, el mercado habría perdido unos 2.600 millones de barriles desde el inicio del conflicto.
La Agencia Internacional de Energía calcula que las reservas gubernamentales disponibles rondan los 900 millones de barriles. Ese volumen alcanzaría, en teoría, para cubrir el déficit actual durante unos 180 días. Sin embargo, no todo el petróleo almacenado puede liberarse de inmediato, ya que parte pertenece a empresas y está destinado a operaciones comerciales.
Estados Unidos también enfrenta limitaciones. Su Reserva Estratégica de Petróleo se encuentra en niveles cercanos a los más bajos desde 1983 y parte de sus instalaciones presenta problemas de disponibilidad. El inventario estadounidense rondaba los 298,7 millones de barriles a comienzos de agosto.
El mayor riesgo está en los combustibles ya refinados. Las reservas mundiales de diésel y combustible para aviones se encuentran en su nivel más bajo de los últimos cinco años, debido a los daños sufridos por refinerías de Oriente Medio y Rusia.
China podría ayudar a prolongar el suministro si mantiene reducida su demanda y utiliza parte de sus inventarios. Aun así, las reservas no garantizan una solución completa: parte del petróleo contabilizado está en tránsito o ya fue vendido.
En conclusión, el mercado podría resistir otros seis meses bajo las condiciones actuales, pero cualquier aumento del déficit o nuevo daño a las rutas y refinerías aceleraría el agotamiento de las reservas y elevaría los precios de los combustibles.


