El Vaticano vivió este domingo 7 de septiembre un momento histórico: la canonización de Carlo Acutis, el adolescente italiano conocido como el “ciberapóstol” o el “geek de Dios”, que se convierte en el primer santo católico que vivió en el siglo XXI. La ceremonia, presidida en Roma por el papa León XIV, había sido inicialmente programada para abril, pero fue pospuesta tras el fallecimiento del papa Francisco.
Acutis, nacido en 1991 en Londres y criado en Milán, falleció en 2006 a los 15 años víctima de una leucemia fulminante. Su corta vida dejó una huella que la Iglesia ha convertido en símbolo de modernidad y fe juvenil. Desde temprana edad mostró una pasión particular por la informática, habilidad que utilizó para difundir la palabra de Dios en internet, documentando más de 130 milagros eucarísticos y creando sitios web dedicados a la evangelización.
Su figura se consolidó como modelo para las nuevas generaciones durante el Sínodo de la Juventud en 2018, y su beatificación en 2020 marcó un hito en un proceso que, por lo general, suele prolongarse durante décadas. La Iglesia reconoció dos milagros atribuidos a su intercesión: la curación de un niño brasileño con enfermedad pancreática y la recuperación de una estudiante costarricense que salió del coma tras la oración de su madre frente a su cuerpo en Asís.
El “santo millennial” descansa en un relicario de vidrio en la iglesia de Santa María la Mayor, en Asís, donde miles de fieles lo visitan cada año. Vestido con suéter azul y zapatillas deportivas, proyecta una imagen muy distinta a la de los santos medievales, lo que refuerza la identificación de jóvenes y familias con su testimonio.
Este domingo también fue canonizado Pier Giorgio Frassati, un laico dominico comprometido en obras de caridad, miembro activo de la Acción Católica y de la Sociedad de San Vicente de Paúl. Él mismo llegó a decir que no quería ser ingeniero de minas “para trabajar entre los mineros y servir mejor a Cristo”. Falleció el 4 de julio de 1925, a los 24 años.
Fue beatificado el 20 de mayo de 1990 por el papa Juan Pablo II, siendo conocido como el “hombre de las Bienaventuranzas” y patrón de jóvenes, estudiantes, deportistas y grupos juveniles católicos.
En 2024, el papa Francisco aprobó un milagro atribuido a la intercesión de Frassati, abriendo el camino hacia su canonización. Inicialmente se había programado para el 3 de agosto de 2025, coincidiendo con el Jubileo de la Juventud. Sin embargo, tras el fallecimiento del papa Francisco en abril de 2025, la ceremonia fue pospuesta.


