La Iglesia católica de Santa Clara recibió un cargamento de ayuda humanitaria enviado desde Estados Unidos, con productos destinados a familias en situación vulnerable de los municipios Quemado de Güines y Rancho Veloz, en la provincia de Villa Clara.
El envío incluye 700 kits de alimentos y otros 700 paquetes con artículos de higiene. Cáritas será la encargada de recibir y distribuir los productos, dando prioridad a los casos considerados más urgentes.
La entrega ocurre en medio de una crisis económica y social que afecta a Cuba desde hace varios años y que se refleja en la falta de alimentos, combustible y medicamentos, además de la inflación y los prolongados apagones.
La ayuda llegará a los casos más críticos
El obispo de Santa Clara, Arturo González Amador, reconoció que la cantidad de familias necesitadas supera ampliamente la capacidad del programa de asistencia.
“Solo podremos socorrer a los casos más urgentes y a las situaciones más dolorosas”, explicó el religioso. También advirtió que los productos permitirán aliviar las necesidades de las familias beneficiadas únicamente durante algunos días.
González Amador expresó su deseo de que el proceso de distribución se desarrolle con tranquilidad y que los recursos lleguen a quienes más los necesitan.
“Esperamos que esta ayuda redunde en beneficio de nuestro pueblo, se desarrolle con armonía y serenidad”, manifestó.
Cuba enfrenta apagones y escasez
El nuevo cargamento llega mientras amplias zonas de la isla sufren cortes de electricidad que pueden superar las 20 horas y extenderse durante varios días consecutivos.
A esta situación se suman las dificultades para conseguir alimentos, medicamentos y combustible. La inflación y la circulación parcial del dólar también han reducido la capacidad de compra de muchas familias.
La crisis se agravó desde enero, después de que Washington aplicara restricciones al suministro de petróleo y nuevas sanciones dentro de su política de presión contra el Gobierno cubano.
Estados Unidos destaca el trabajo de Cáritas
La embajada de Estados Unidos en Cuba celebró la llegada de la ayuda y afirmó que la administración del presidente Donald Trump mantiene su compromiso con las personas más necesitadas de la isla.
La representación diplomática también reconoció la labor de Cáritas y de sus voluntarios, quienes estarán a cargo de organizar la entrega de los alimentos y productos de aseo.
El mecanismo es similar al utilizado en el primer envío de ayuda estadounidense, que llegó a Cuba el 21 de julio y comenzó a distribuirse al día siguiente en Bejucal, provincia de Mayabeque, y Alquízar, en Artemisa.
En esa ocasión, Cáritas La Habana entregó los recursos a través de parroquias católicas, con el propósito de que la asistencia llegara directamente a la población y no pasara por las autoridades cubanas.



