Este sábado 28 de febrero, el mundo fue sacudido por la noticia de la muerte de Ali Khamenei, el líder supremo de Irán, quien, a sus 86 años, había gobernado el país desde 1989.
Según altos funcionarios israelíes, el cuerpo de Khamenei ha sido encontrado tras los ataques coordinados por Estados Unidos e Israel en su residencia en Teherán.
Aunque la confirmación oficial por parte de Irán aún no se ha dado, las autoridades israelíes y varios medios han indicado que el líder ha dejado de existir.
Lo que comenzó como una especulación rápidamente se convirtió en motivo de celebración en algunas partes de Teherán.
Vecinos del norte de la capital gritaron a viva voz desde sus ventanas “¡Khamenei ha muerto!” mientras tocaban bocinas y silbaban.
Las celebraciones se mezclaron con gritos de “¡Viva el shah!” en clara referencia a la monarquía derrocada durante la Revolución Islámica de 1979.
Este tipo de manifestaciones en la capital iraní, aunque informales, reflejan el descontento generalizado con el régimen y la gestión de Khamenei.


