La tensión que sacudía a Madagascar estalló este martes en un golpe militar. El coronel Michael Randrianirina, al frente de un grupo de soldados amotinados, anunció por radio nacional que las Fuerzas Armadas habían tomado el poder en la isla del océano Índico, luego de que el presidente Andry Rajoelina huyera al extranjero en medio de un creciente levantamiento popular.
“Hemos tomado el poder”, declaró Randrianirina, confirmando que el Ejército disolvería todas las instituciones, salvo la Asamblea Nacional, que minutos antes había votado para destituir al mandatario.
Rajoelina, de 51 años, intentó disolver el Parlamento por decreto antes de su salida del país, lo que desató una ola de indignación entre los manifestantes, en su mayoría jóvenes de la Generación Z, quienes llevan semanas protestando por lo que consideran un gobierno autoritario y desconectado del pueblo.
El presidente abandonó Madagascar el domingo a bordo de un avión militar francés, alegando amenazas de muerte. Aunque el mandatario se niega a renunciar oficialmente, su salida precipitó el vacío de poder que ahora llenan los militares.
Mientras tanto, el Palacio Presidencial tildó la reunión de la Asamblea de “inconstitucional” y sus decisiones de “nulas”, pero no ha respondido oficialmente al anuncio de Randrianirina.
Madagascar, una nación de más de 29 millones de habitantes frente a la costa este de África, enfrenta así una nueva crisis política en menos de dos décadas, marcada por la intervención militar y la rebelión de su propia juventud.



