“Si las cosas van bien, se considerará un buen ejemplo”, declaró la presidenta Netumbo Nandi-Ndaitwah. “Pero si algo ocurre, como puede ocurrir en cualquier administración bajo el liderazgo de hombres, también habrá quienes digan: ‘¡Miren a las mujeres!’”.
Nandi-Ndaitwah es apenas la segunda presidenta elegida directamente en toda África, y la primera mujer jefa de Estado de Namibia.
Su rotunda victoria con el doble de votos que su rival más cercano marcó un punto de inflexión en la política fuertemente dominada por los hombres del continente.
Pero lo que era un hito histórico nacional se tornó en uno global cuando Nandi-Ndaitwah reescribió el libreto en materia de liderazgo político al nombrar mujeres en la vicepresidencia y presidencia del Parlamento.
Más allá de la cúpula, 8 de los 14 ministros del gabinete son mujeres y dirigen importantes departamentos como finanzas, asuntos exteriores, salud y educación.
“En el mundo, tenemos muy pocas mujeres presidentas, pero lo más importante es que la gente vote por la persona, entre otros ciudadanos, que sientan que será capaz de sacar adelante al país”, señaló en conversación con la BBC.
Para Nandi-Ndaitwah, conocida popularmente como “NNN”, asumir la presidencia es solo el último episodio de una vida llena de acontecimientos impactantes.
‘NNN’
Nandi-Ndaitwah nació en 1952 en Onamutai, al norte de Namibia, cuando el país aún estaba bajo ocupación sudafricana. Hija de un clérigo anglicano y novena de 13 hermanos, se unió a los 14 años al movimiento de liberación Swapo, donde destacó como líder juvenil y activista contra el apartheid. Tras ser encarcelada en 1973 por sus protestas, huyó al exilio y continuó su militancia desde Zambia, Tanzania y el Reino Unido, donde estudió Administración Pública, Relaciones Internacionales y Estudios Diplomáticos.
Participó activamente en la lucha por la independencia de Namibia, lograda en 1988, y tras su regreso ocupó varios cargos ministeriales, entre ellos los de Asuntos de la Mujer, Información, Medio Ambiente y Asuntos Exteriores, además de ser viceprimera ministra. Fue una firme defensora de los derechos de las mujeres y promovió la Ley de Lucha contra la Violencia Doméstica en 2002.
Pese a su defensa de la igualdad de género, no se considera feminista. Es cristiana conservadora, opuesta al aborto y a los derechos LGBTI+. En febrero de 2024 se convirtió en vicepresidenta de Namibia, consolidando su trayectoria en una política tradicionalmente dominada por hombres.
Fuera de la política, disfruta de una vida sencilla: cocinar, cuidar a sus nietos y participar en las labores del campo. Actualmente, ella y su equipo gubernamental enfrentan grandes desafíos para el futuro del país.




