La Sagrada Familia brilló este miércoles con un resplandor especial, como si los ladrillos de su arquitectura absorbieran la emoción de la histórica jornada. La basílica se convirtió en epicentro de una conmemoración única: el centenario del fallecimiento de Antonio Gaudí, celebrado con una solemne misa presidida por el Papa León XIV, quien cerró así su visita de dos días a Barcelona, segunda escala de su viaje oficial a España.
La ceremonia congregó a las principales autoridades del país. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acompañado de su esposa Begoña Gómez, presidió la misa junto a los Reyes Don Felipe y Doña Letizia. La presidenta del Congreso, Francina Armengol, y trece ministros se sumaron a este acto que reafirmó la relevancia espiritual y cultural del templo diseñado por Gaudí.
En su homilía, el Pontífice destacó la Sagrada Familia como símbolo de unidad y encuentro, no solo para Barcelona y Cataluña, sino para toda España. León XIV subrayó que la fe cristiana exige compromiso con la vida, la paz y la solidaridad, recordando que no se puede creer en Jesús y al mismo tiempo promover la guerra o abandonar al necesitado.
El Papa rindió homenaje a Gaudí y reconoció la labor de promotores, artistas y trabajadores que hicieron posible la obra, definiéndola como una “elocuente catequesis hecha de piedras, colores y luz”. Resaltó también el papel del arte y la belleza como instrumentos de evangelización, comparando la Sagrada Familia con la tradición de la Biblia pauperum de las antiguas catedrales.



