Varias procesiones católicas han vuelto a recorrer las calles de Nicaragua después de años de restricciones a las manifestaciones religiosas públicas.
En las últimas semanas se han registrado procesiones en Matagalpa, Masaya, Managua y Camoapa, entre otros puntos del país. El regreso ocurre después de un periodo marcado por prohibiciones y vigilancia sobre las actividades de la Iglesia católica.
Uno de los primeros casos ocurrió el 24 de septiembre, cuando Nuestra Señora de La Merced volvió a recorrer las calles de Matagalpa. La actividad había permanecido restringida durante los últimos años. Medios locales confirmaron previamente que la Diócesis de Matagalpa había recibido autorización para efectuar el recorrido.
San Jerónimo volvió a las calles
Otro de los casos más notorios ocurrió el 30 de septiembre en Masaya, donde San Jerónimo volvió a salir en procesión después de varios años.
La autorización fue comunicada pocas horas antes de la actividad y el recorrido inicialmente anunciado fue de aproximadamente siete cuadras, acompañado por autoridades municipales, policías y funcionarios. El párroco José Antonio Espinoza confirmó públicamente que la procesión se realizaría.
El 4 de octubre también se reportó una procesión de San Francisco de Asís organizada por la Parroquia Santa María de los Ángeles, en el barrio El Riguero de Managua.
¿Se levantaron todas las restricciones?
Aunque algunas procesiones han vuelto a las calles, la Iglesia católica continúa enfrentando restricciones en Nicaragua. La investigadora Martha Patricia Molina señala que 315 sacerdotes y religiosos viven en el exilio, persisten limitaciones a reuniones de laicos y varias instituciones educativas y medios católicos continúan afectados. Entre los religiosos fuera del país están los obispos Rolando Álvarez y Juan Abelardo Mata, mientras que el cardenal Leopoldo Brenes y otros sacerdotes permanecen en Nicaragua bajo vigilancia


