Grecia vivió este miércoles una de las mayores jornadas de protesta de los últimos años, con decenas de miles de personas en las calles para rechazar un polémico proyecto de ley del Gobierno que busca ampliar la jornada laboral hasta un máximo de 13 horas diarias.
Las manifestaciones se extendieron por las principales ciudades del país, con epicentro en Atenas, donde unas 10 mil personas, según la Policía, y cerca de 20 mil según el sindicato ADEDY, marcharon hasta el Parlamento en la céntrica plaza Syntagma. Allí, entre pancartas que rezaban “Derecho al trabajo con dignidad – No a la explotación y la inseguridad” y “No os atreváis a tocar la jornada de ocho horas”, los manifestantes corearon su rechazo a la reforma.
La movilización fue convocada por los principales sindicatos del sector privado y público, GSEE y ADEDY, en el marco de una huelga nacional de 24 horas. El paro paralizó trenes y barcos de pasajeros en todo el país, mientras que en Atenas el metro funcionó solo durante algunas horas para facilitar el traslado de los manifestantes al centro de la capital.
“El empleado griego ya trabaja más horas que cualquier otro en la Unión Europea y sufre niveles extremos de agotamiento. Esta reforma es una distopía. ¡Ya basta!”, denunció GSEE en su convocatoria.
El líder del partido opositor Syriza, Sokratis Famelos, participó en la marcha y advirtió: “Los trabajadores no tienen futuro con jornadas de 13 horas, salarios bajos y sin contratos colectivos. Esto solo aumentará los accidentes laborales y la precariedad”.
El proyecto de ley, impulsado por el primer ministro Kyriakos Mitsotakis, será votado a finales de octubre. La propuesta permite que los empleadores soliciten hasta 13 horas de trabajo al día, a cambio de una bonificación del 40% por cada hora extra. El Ejecutivo recalca que seguirá vigente el límite de 150 horas extra anuales.



