La crisis aérea que estalló tras la alerta de seguridad emitida por la Agencia Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos alteró de forma súbita las rutas hacia Venezuela. Con la suspensión de vuelos internacionales y la revocación de permisos a varias aerolíneas, cientos de pasajeros quedaron sin opciones directas para llegar al país. Ese vacío abrió espacio para una alternativa inesperada: el aeropuerto de San Antonio del Táchira.
Un viejo aeropuerto que volvió a la vida y ahora es indispensable
Después de permanecer más de once años cerrado al tráfico comercial, el Aeropuerto Internacional Cipriano Castro —ubicado a pocos metros de la frontera con Colombia— reabrió oficialmente el 15 de septiembre de 2023. Desde entonces, opera vuelos nacionales con aerolíneas venezolanas como Conviasa, Rutaca, Estelar y Turpial.
La suspensión internacional que lo cambió todo
El 21 de noviembre, la FAA alertó sobre riesgos operacionales en el espacio aéreo venezolano debido a movimientos militares en zonas cercanas al aeropuerto de Maiquetía. La advertencia llevó a la suspensión inmediata de vuelos y motivó que el gobierno venezolano retirara los permisos de operación a seis aerolíneas internacionales —entre ellas Iberia, TAP Air Portugal, Avianca, LATAM Colombia, Turkish Airlines y GOL—, dejando sin efecto rutas históricas entre Caracas y ciudades como Madrid, Lisboa o Estambul.
La interrupción dejó a cientos de personas varadas, especialmente en Madrid-Barajas, y redujo las opciones de entrada al país prácticamente a un puñado de vuelos diarios.
La frontera como puerta principal
La caída de la conectividad internacional empujó a muchos viajeros a buscar rutas alternativas. La más utilizada en los últimos días combina destinos que nunca fueron diseñados para funcionar juntos: vuelos a Bogotá, traslado terrestre a Cúcuta y, desde allí, conexión hacia San Antonio del Táchira para continuar en avión hacia Caracas u otras ciudades venezolanas.
El aumento de llegadas por esta vía obligó a las autoridades a reforzar las operaciones internas en el Cipriano Castro, una terminal que pasó en cuestión de semanas de mover tráfico moderado a recibir un flujo creciente de pasajeros procedentes del exterior, aunque a través de territorio colombiano.
Un país tratando de mantenerse conectado
Mientras tanto, solo dos aerolíneas mantienen vuelos internacionales regulares hacia Venezuela:
Copa Airlines, con dos frecuencias diarias entre Panamá y Caracas.
Wingo, con un vuelo diario desde Bogotá.
Las líneas venezolanas continúan operando rutas domésticas y algunos destinos regionales con capacidad limitada, mientras se espera que Boliviana de Aviación (BOA) retome operaciones con un vuelo desde Santa Cruz.


