El Gobierno del Reino Unido anunció el indulto póstumo de Ruth Ellis, la última mujer ejecutada en el país, al reconocer que fue víctima de una “profunda injusticia”, más de siete décadas después de haber sido ahorcada por el asesinato de su pareja.
El viceprimer ministro y ministro de Justicia, David Lammy, informó ante el Parlamento que el rey aprobó conceder un indulto condicional a Ellis. Explicó que la medida no implica que fuera inocente del homicidio de David Blakely, pero sustituye simbólicamente la pena de muerte por una condena a cadena perpetua como reconocimiento a las circunstancias excepcionales del caso.
Ruth Ellis, de 28 años, trabajaba como anfitriona en un club nocturno cuando, en julio de 1955, fue ejecutada tras ser declarada culpable de disparar y matar a Blakely, un piloto de carreras, a la salida de un bar en Londres.
Con el paso de los años, el caso se convirtió en uno de los más controvertidos de la historia judicial británica debido a las pruebas de la violencia física y psicológica que Ellis sufría por parte de Blakely. Diez días antes del crimen, el hombre la golpeó en el abdomen cuando ella estaba embarazada, provocándole un aborto. También se documentaron otras agresiones, entre ellas golpes que le causaron sordera parcial, empujones por unas escaleras y reiteradas amenazas de muerte.
Pese a ese historial de violencia, un jurado la condenó a la pena capital tras apenas veinte minutos de deliberación. En el momento de su ejecución, Ellis era madre de dos hijos, de 3 y 10 años.
Durante el anuncio en el Parlamento estuvieron presentes dos de los nietos de Ruth Ellis, cuya familia impulsó durante años una campaña para obtener el reconocimiento de la injusticia cometida.



