Rusia liberó este martes a Robert Gilman, un exmarine estadounidense que permaneció más de cuatro años bajo custodia en ese país y cuyo estado de salud se había deteriorado gravemente durante su reclusión.
Gilman, de 32 años, viajaba rumbo a Estados Unidos para ser atendido en un hospital militar de Texas. Allí será sometido a evaluaciones médicas y psicológicas, mientras sus familiares se preparan para acompañarlo en su recuperación.
El caso había generado preocupación entre organizaciones defensoras de detenidos y miembros de su familia, quienes denunciaron que el estadounidense se encontraba en condiciones delicadas y, según sus abogados, con riesgo de morir.
La liberación fue atribuida a razones humanitarias. El Departamento de Estado estadounidense señaló que Gilman no formó parte de un intercambio de prisioneros y que Washington no ofreció concesiones a cambio de su salida.
Una condena que fue ampliada
Gilman fue detenido en Rusia en 2022, después de ser expulsado de un tren por provocar disturbios y acusado de agredir a un policía.
Inicialmente recibió una condena de tres años y medio de prisión. Sin embargo, durante su permanencia en la cárcel se añadieron nuevos cargos por supuestos ataques contra funcionarios y guardias penitenciarios.
En octubre de 2024, un tribunal ruso amplió la pena a ocho años y un mes. Posteriormente, la condena llegó a diez años luego de que fuera declarado culpable de agredir a otros custodios.
La familia y las organizaciones que defendían al exmarine consideraron controvertidos los cargos y denunciaron malos tratos dentro del sistema penitenciario ruso. En los días previos a su liberación, los defensores de Gilman habían advertido que su condición física y mental era crítica.
Trump destaca las conversaciones con Putin
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la liberación y aseguró que conversó con el mandatario ruso, Vladimir Putin, sobre el caso.
Trump afirmó que Moscú aceptó liberar a Gilman por motivos humanitarios y negó que se hubiera producido un canje o algún acuerdo adicional entre ambos gobiernos.
El mandatario también indicó que el exmarine regresaría a Estados Unidos este mismo martes y que sería recibido por representantes de su administración. Según Trump, Gilman le pidió una hamburguesa con queso para cuando aterrizara.
La hermana del estadounidense, Lexie Hudson, agradeció las gestiones de Trump y del senador Ed Markey, quienes presionaron para que el caso fuera atendido por las autoridades de ambos países.
Gilman se reunió durante el viaje con su madre, Nancy, quien se encontraba en Rusia para intentar visitarlo cuando permanecía hospitalizado. La familia espera ahora que pueda recibir el tratamiento que, según sus defensores, necesitaba con urgencia.


