El Parlamento de Senegal aprobó a última hora del miércoles una reforma legal que endurece significativamente las penas contra la homosexualidad, una decisión que ha intensificado el clima de temor entre activistas y miembros de la comunidad LGTBI en el país africano.
La modificación del artículo 319 del Código Penal, vigente desde 1965, eleva las condenas por los llamados “actos contra natura”. Hasta ahora, quienes mantuvieran relaciones con personas de su mismo sexo enfrentaban penas de entre uno y cinco años de prisión. Con la nueva legislación, las condenas pasarán a ser de entre cinco y diez años, especialmente en casos donde haya menores involucrados.
La reforma también amplía la persecución penal a personas u organizaciones que “promuevan o financien la filosofía LGTBI”. Además, las multas económicas aumentarán considerablemente: de un máximo de 2 mil 250 euros pasarán a alcanzar hasta 15 mil euros, dependiendo de la gravedad del caso. En la legislación senegalesa, la homosexualidad queda equiparada a conductas como la necrofilia o la zoofilia.
El proyecto fue aprobado con 135 votos a favor y tres abstenciones. Sin embargo, la oposición —que cuenta con 30 escaños— decidió ausentarse de la votación. El diputado opositor Tierno Alassane Sall denunció lo que calificó como “mala fe” del Gobierno y del partido gobernante Pastef.
La iniciativa fue impulsada por el Ejecutivo y respaldada especialmente por el primer ministro Ousmane Sonko, quien durante su campaña electoral prometió endurecer las leyes contra la homosexualidad.
Mientras tanto, organizaciones de derechos humanos alertan sobre un clima creciente de persecución. En redes sociales se han difundido fotografías, nombres y direcciones de presuntos miembros de la comunidad LGTBI, lo que ha provocado que muchas personas huyan del país o se refugien en otras ciudades.


