La Fuerza Aérea de Taiwán planea crear una unidad especializada en drones de combate con capacidad para realizar ataques de largo alcance contra objetivos ubicados en China, según un reporte basado en declaraciones de un alto mando militar que no fue identificado.
La medida representaría un cambio en la estrategia de Taipéi, que busca complementar la defensa de su espacio aéreo con operaciones ofensivas y ataques a distancia. La información fue divulgada en medio de la creciente presión militar de China sobre la isla.
Drones para neutralizar radares
La nueva unidad utilizaría diferentes tipos de vehículos aéreos no tripulados, entre ellos las municiones merodeadoras Chien Hsiang, fabricadas en Taiwán para localizar y destruir sistemas de radar.
De acuerdo con el reporte, el Mando de Defensa Aérea y de Misiles ya habría desplegado cerca de 200 de estos aparatos en la isla principal y en otros territorios bajo control taiwanés.
El plan contempla enviar grupos numerosos de drones sobre el estrecho de Taiwán para provocar que las fuerzas del Ejército Popular de Liberación activen sus radares. Una vez que las señales sean detectadas, los aparatos podrían dirigirse contra esos sistemas en misiones de un solo uso.
La intención es reducir la capacidad china para localizar e interceptar aeronaves taiwanesas. Si los radares fueran debilitados, Taipéi tendría mayores posibilidades de utilizar sus aviones de combate, incluidos los F-16 de fabricación estadounidense y los F-CK-1 Ching Kuo, desarrollados en la isla.
Una estrategia basada en el bajo costo
La futura agrupación estaría enfocada en el uso de enjambres de drones baratos y desechables para saturar las defensas enemigas. Esta táctica busca obligar al adversario a gastar misiles y otros recursos costosos para derribar aparatos de menor precio.
El sistema combinaría los Chien Hsiang con otro modelo adquirido recientemente y armado con componentes civiles disponibles en el mercado. Según la información divulgada, cada unidad costaría varios millones de dólares taiwaneses, una cifra inferior a la de sistemas anteriores, cuyos precios alcanzaban decenas de millones.
El nuevo aparato contaría con navegación satelital y tecnología de reconocimiento de imágenes para identificar y fijar objetivos. Sin embargo, el funcionario consultado no confirmó si se trata del Mighty Hornet II o de otro dron de ataque incorporado recientemente a las capacidades militares de Taiwán.
El Chien Hsiang, desarrollado por el Instituto Nacional Chungshan de Ciencia y Tecnología, está diseñado para atacar equipos que emiten señales de radar. Su función puede incluir la localización de sistemas terrestres, navales o aéreos que dependan de ese tipo de tecnología.
Pruebas durante ejercicios militares
La coordinación entre drones y aviones tripulados fue ensayada durante los ejercicios Tien Lung, realizados del 7 al 9 de abril. En esas maniobras, pilotos de la Fuerza Aérea participaron en combates simulados y ejercicios de ataque.
El objetivo fue probar cómo los vehículos no tripulados pueden abrir oportunidades para que los aviones de combate operen en zonas donde las defensas enemigas hayan sido debilitadas.
Al mismo tiempo, las fuerzas taiwanesas que participan en el ejercicio Han Kuang practicaron la protección de bases aéreas frente a ataques con drones. Los militares utilizaron sistemas antidrones y armas especializadas para responder a escenarios de saturación.
Estas maniobras reflejan que Taiwán trabaja en dos frentes: desarrollar drones capaces de atacar radares y otros objetivos militares, y reforzar sus defensas para enfrentar posibles ataques masivos con aeronaves no tripuladas.
La creación de esta unidad todavía forma parte de los planes militares de Taipéi y no supone, por sí sola, el inicio de una operación contra China. Sin embargo, muestra el interés de la isla por adoptar una estrategia de guerra asimétrica, basada en sistemas numerosos, relativamente económicos y capaces de complicar la superioridad militar china.


