Equipos de rescate trabajan contra el tiempo entre montañas de escombros en la provincia de Cebú, donde un fuerte sismo de magnitud 6,9 sacudió la noche del martes a la ciudad de Bogo y comunidades rurales aledañas, dejando hasta el momento al menos 69 fallecidos y decenas de desaparecidos.
Las operaciones se desarrollan con retroexcavadoras, perros rastreadores y brigadas locales, mientras las lluvias intermitentes y los daños en puentes y carreteras complican el acceso a las zonas más golpeadas.
“Todavía estamos en la fase crítica de búsqueda y rescate. Hay muchos reportes de personas atrapadas o golpeadas por los escombros”, declaró Bernardo Rafaelito Alejandro IV, subdirector de la Oficina de Defensa Civil.
El terremoto se originó en una falla submarina a solo cinco kilómetros de profundidad, con epicentro a 19 kilómetros al noreste de Bogo, una ciudad costera de unos 90 mil habitantes donde se reporta aproximadamente la mitad de las víctimas mortales.
En comunidades montañosas, como señaló el funcionario local Rex Ygot, un deslave sepultó chozas, obligando a trasladar maquinaria pesada para acelerar la búsqueda de sobrevivientes.
Mientras las autoridades filipinas evalúan solicitar ayuda internacional, países como Estados Unidos, Japón, Australia y la Unión Europea ya han expresado sus condolencias. “Estamos listos para apoyar la respuesta del gobierno filipino como amigos, socios y aliados”, afirmó la embajadora estadounidense MaryKay Carlson en la red social X.
Con viviendas derrumbadas, carreteras bloqueadas y familias atrapadas bajo los restos, el número de fallecidos podría aumentar en las próximas horas. El gobierno central mantiene abierta la posibilidad de pedir asistencia internacional para reforzar las tareas de rescate y atender a los miles de damnificados.



