El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este jueves que su gobierno debe tener un papel activo en la selección del próximo líder supremo de Irán, tras la muerte del ayatolá Ali Khamenei durante un ataque conjunto de fuerzas estadounidenses e israelíes contra altos mandos del régimen iraní.
En una entrevista telefónica con el medio estadounidense Axios, Trump afirmó que no aceptará que el poder pase al hijo del fallecido líder, Mojtaba Khamenei, a quien calificó como un candidato “inaceptable” y sin la experiencia necesaria para dirigir el país. Según el mandatario, Washington buscará influir en el proceso sucesorio con el objetivo de evitar que continúe en el poder la línea más radical del régimen iraní.
“Tenemos que participar en el nombramiento”, expresó Trump, quien añadió que Estados Unidos necesita “alguien que traiga armonía y paz a Irán”. El presidente también advirtió que si el nuevo liderazgo en Teherán mantiene la misma postura hostil hacia Occidente, la región podría enfrentarse nuevamente a un conflicto armado en menos de cinco años.
Durante la conversación, Trump comparó la situación con el proceso político en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro, una operación que —según él— fue ordenada directamente desde su administración. De acuerdo con el mandatario, la posterior cooperación de Delcy Rodríguez con Washington resultó “satisfactoria”, por lo que considera que un modelo similar podría repetirse en el caso iraní.
Las declaraciones llegan en medio de una profunda incertidumbre política en Irán. Khamenei, quien gobernó el país desde 1989, murió el pasado 28 de febrero durante una serie de bombardeos dirigidos contra la cúpula del régimen, en lo que analistas consideran un intento de “decapitación” del liderazgo iraní.
La elección del nuevo líder supremo corresponde a la Asamblea de Expertos, un órgano compuesto por influyentes clérigos chiíes que históricamente ha rechazado la interferencia de potencias extranjeras en la política iraní.
Trump, sin embargo, dejó claro que su gobierno no descarta nuevas acciones si el proceso de sucesión no favorece a los intereses de Washington.



