El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se refirió nuevamente a la situación de Cuba. Desde el Despacho Oval, el mandatario aseguró que su país podría “tomar” la isla “de alguna forma”, sin explicar exactamente cómo, pero dejando claro que el tema está sobre la mesa.
Trump describió a Cuba como “una nación muy debilitada”, golpeada por una fuerte crisis económica y energética, con apagones constantes y escasez de combustible que han llevado al sistema eléctrico al límite en varias ocasiones recientes. En ese contexto, afirmó que existen conversaciones en curso entre Washington y La Habana, aunque sin ofrecer detalles concretos.
El presidente estadounidense también retomó una idea que ha repetido en semanas anteriores: una posible “toma de control amistosa”, un concepto que no tiene una base legal clara y que ha generado incertidumbre tanto en el ámbito político como internacional.
En su discurso, Trump insistió en el potencial turístico de la isla y resaltó el carácter “emprendedor” de la comunidad cubana en Estados Unidos, mientras arremetía contra antiguos líderes como Fidel Castro, a quien calificó de “muy violento”.
Del otro lado, el Gobierno cubano ha reiterado su defensa de la soberanía nacional, en medio de un clima de creciente tensión geopolítica.



