La Administración de Donald Trump negocia con el Gobierno interino de Venezuela la adquisición de una participación en varios de los principales campos petrolíferos del país, en una operación de dimensiones inéditas que podría transformar la relación energética entre Washington y Caracas.
Según Axios, que adelantó la negociación citando a dos funcionarios estadounidenses, el acuerdo permitiría a Estados Unidos participar directamente en la explotación de más de una docena de campos que en conjunto albergan alrededor de 90 mil millones de barriles de reservas. Las conversaciones todavía no han concluido y los términos definitivos del eventual acuerdo no se han hecho públicos.
La dimensión de la operación es especialmente relevante por el peso de Venezuela en el mercado energético mundial. El país cuenta con las mayores reservas probadas de petróleo del planeta, unos 303 mil millones de barriles según los últimos datos de la Administración de Información Energética de EE.UU. (EIA), aunque gran parte corresponde a crudo extrapesado de la Faja del Orinoco, cuya extracción requiere importantes inversiones y capacidad tecnológica.
Estados Unidos, por su parte, disponía de unos 46 mil millones de barriles de reservas probadas de crudo y condensados a finales de 2024. La incorporación de los recursos asociados a los campos venezolanos contemplados en la negociación supondría, por tanto, más que duplicar esa cifra.


