La Casa Blanca se retractó tardíamente de un video racista compartido en las redes sociales del presidente Donald Trump, luego de una reacción crítica dentro del propio Partido Republicano y de sectores demócratas.
El video, difundido en Truth Social, promovía falsas acusaciones de fraude electoral y concluía con un breve clip en el que aparecían las cabezas del expresidente Barack Obama y de la exprimera dama Michelle Obama superpuestas sobre cuerpos de simios, lo que generó una ola de indignación.
Pese a las críticas inmediatas, la Casa Blanca intentó inicialmente defender la publicación y mantuvo el contenido en línea durante casi 12 horas, incluso calificando la reacción negativa como “falsa”. Finalmente, ante el rechazo bipartidista, el video fue eliminado y la estrategia comunicacional del Ejecutivo cambió.
La publicación fue compartida tarde el jueves por la noche, poco antes de la medianoche, como parte de una serie de ataques habituales del presidente en Truth Social, que incluyeron decenas de publicaciones y republicaciones. El video completo tenía una duración de poco más de un minuto, lo que sugiere que pudo haber sido revisado personalmente por Trump antes de ser difundido.
Al respecto, el presidente Trump dijo que la publicación hacía alusión a fraude electoral en algún lugar, tal vez Georgia, y que solo vio la mitad. Señaló que supone que al final del video aparece alguna imagen que no le gustó a la gente. “A mí tampoco me gustaría, pero solo vi la primera parte y realmente era de fraude electoral y las máquinas, lo corrupto y repugnante que es. Lo retiramos tan pronto nos enteramos”, dijo al ser preguntado por periodistas. Agregó que no se disculpará porque no cometió ningún error.
CNN ha informado que Trump suele subir contenido directamente a su cuenta de Truth Social, incluidas republicaciones de otros usuarios, aunque también tienen acceso algunos colaboradores cercanos. No obstante, el control de calidad del contenido ha sido descrito como notablemente deficiente.
Este episodio no es aislado. A lo largo de los años, las redes sociales de Trump han compartido en diversas ocasiones publicaciones asociadas a provocaciones de la extrema derecha. Un antecedente citado ocurrió en 2015, cuando su cuenta de Twitter republicó un mensaje que insinuaba que los habitantes de Iowa sufrían “problemas mentales” por consumir maíz modificado genéticamente, en alusión al respaldo que entonces daban al candidato Ben Carson.
La controversia vuelve a poner en el centro del debate el uso de las redes sociales por parte del presidente y la responsabilidad de la Casa Blanca en la supervisión del contenido que se difunde desde cuentas oficiales.


