El juez federal Alvin Hellerstein, uno de los magistrados en activo con mayor trayectoria en Estados Unidos, será el encargado de presidir el juicio contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, tras su captura el pasado sábado por fuerzas del ejército estadounidense en Caracas y su posterior traslado a un centro de detención en Brooklyn, Nueva York.
Hellerstein, judío ortodoxo y nacido en Nueva York en 1933, fue designado en mayo de 1998 como juez del Distrito Sur de Nueva York por el entonces presidente Bill Clinton. A sus 92 años, mantiene un papel activo en la judicatura federal y cuenta con una extensa carrera que incluye su paso por el ejército de Estados Unidos, el ejercicio privado de la abogacía y décadas de servicio en la corte federal.
El proceso judicial contra Maduro se celebrará previsiblemente en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, aunque no se descarta un eventual traslado a Florida, posibilidad que ha sido mencionada por el presidente estadounidense. De confirmarse la sede neoyorquina, el juicio tendría lugar en el Palacio de Justicia Daniel Patrick Moynihan, escenario de algunos de los casos penales más notorios del país, incluidos procesos contra grandes narcotraficantes, miembros del crimen organizado y figuras políticas de alto perfil.
Entre los precedentes más destacados de este tribunal figura el juicio contra el expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández, condenado a 45 años de prisión por delitos relacionados con el narcotráfico, aunque posteriormente indultado por el expresidente Donald Trump.
La designación de Hellerstein sitúa al magistrado en el centro de uno de los procesos judiciales más relevantes de las últimas décadas. A lo largo de su carrera, ha presidido casos de enorme complejidad y repercusión pública, como las reclamaciones civiles por los daños del atentado del 11 de septiembre de 2001, el proceso por acoso sexual contra el productor cinematográfico Harvey Epstein y el caso de Michael Cohen, exabogado personal de Donald Trump.
Actualmente, Hellerstein también lleva el caso contra el exgeneral venezolano Hugo Armando “Pollo” Carvajal, exjefe de los servicios de inteligencia del chavismo, acusado de narcotráfico y narcoterrorismo. Carvajal, quien se declaró culpable el pasado verano de cuatro cargos federales, ha decidido colaborar con las autoridades estadounidenses y su testimonio se perfila como una pieza clave en el juicio contra Maduro.
Formado en Derecho en la Universidad de Columbia, Hellerstein inició su carrera judicial como becario en el mismo tribunal que hoy preside. A lo largo de los años se ha caracterizado por emitir sentencias ampliamente fundamentadas y por subrayar la independencia del poder judicial frente a convicciones personales o religiosas.
“En Estados Unidos no existe una prueba religiosa para acceder a un cargo”, escribió el juez en 2013 en una revista académica de la Universidad de Long Island, al reflexionar sobre la relación entre fe y justicia. En ese texto defendió que las creencias religiosas de un magistrado no deberían influir en sus decisiones, aunque reconoció que la formación y la trayectoria personal de un juez siempre forman parte del contexto de su labor.
El caso contra Maduro promete ser largo y complejo. La acusación presentada por la Fiscalía General de Estados Unidos le imputa cuatro delitos: conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos y posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos. Los cargos se extienden también a su esposa, su hijo y otros dos altos funcionarios de su Gobierno.
Según la fiscalía, Maduro se habría enriquecido de manera ilegal durante su paso por distintos niveles del Gobierno venezolano y habría participado en planes para “inundar” de droga el territorio estadounidense, acusaciones que ahora serán examinadas en un tribunal federal bajo la conducción de uno de los jueces más experimentados del país.



