Han pasado 19 años, pero el dolor no se apaga. Cada octubre, la avenida Martín Sosa, en el sector de La Cresta, se transforma en un altar lleno de memoria, nostalgia y lágrimas contenidas. Fue allí donde, aquel 23 de octubre de 2006, 18 personas perdieron la vida dentro del bus 8B-06, luego de que un incendio consumiera la unidad en cuestión de minutos, dejando una de las tragedias más dolorosas en la historia del transporte público panameño.
Este jueves, los familiares, sobrevivientes y activistas regresaron al sitio exacto del siniestro. Con brochas en mano y pintura azul celeste, dibujaron 18 corazones sobre el pavimento, uno por cada vida apagada en aquel día que todavía estremece al país. Este acto, que ya se ha vuelto tradición, es un gesto sencillo, pero con un enorme poder simbólico: mantener viva la memoria de quienes no lograron escapar de aquel bus envuelto en llamas y recordar que la justicia aún tiene una deuda pendiente con ellos.

Entre los asistentes estaba Noemí Castillo Sánchez, una mujer que carga sobre sus hombros una historia de pérdida y resiliencia. Ella perdió a su madre y a su hermana menor, que apenas tenía 19 años. Con voz quebrada, compartió la desesperación de aquel día que marcó su vida: “Caminé desde Marbella hasta el Santo Tomás buscando respuestas… no sabía dónde estaban. Perdí dos personas muy importantes en mi vida”, recordó mientras sostenía una flor azul en sus manos.
Para Noemí, el paso del tiempo no ha borrado el sentimiento de injusticia. “Nuestro sistema de justicia está colapsado. En este país, las víctimas que menos tienen son las que más sufren. Murieron 18 personas y no pasó nada”, expresó con firmeza, reclamando además más supervisión y controles para los conductores del transporte público. “No son máquinas, transportan vidas. Queremos que haya inspecciones de verdad, no de papel”, agregó.

También participó Luis Torres, vocero de la Asociación Nacional de Usuarios del Transporte Público, quien lamentó que el país no haya aprendido del todo la lección. Si bien reconoció los avances del Metro y de MiBus, aseguró que el resto del sistema sigue siendo un caos. “El pueblo humilde sigue pagando caro. Necesitamos más flotas, más seguridad y un servicio digno”, enfatizó.

El acto tuvó abrazos, lágrimas y silencio. Los corazones azules quedaron marcados sobre el asfalto, como una promesa: la de no olvidar jamás y seguir exigiendo justicia para las víctimas del bus 8B-06.
Datos:
El incendio del bus 8B-06 ocurrió el 23 de octubre de 2006
18 personas fallecieron
25 resultaron heridos



