La Caja de Seguro Social (CSS), en conjunto con el Centro de Simulación Avanzada de Ciudad de la Salud, imparte talleres especializados sobre prevención y abordaje de lesiones por presión en pacientes encamados. Los cursos están dirigidos a enfermeras y técnicos de enfermería que laboran en áreas hospitalarias, con el propósito de prevenir y detectar oportunamente daños en la piel y los tejidos profundos.
63 profesionales en formación
Un total de 63 profesionales de la salud participan en estos cursos, que tienen como proyectos piloto el Hospital Irma de Lourdes Tzanetatos, Ciudad de la Salud y el Complejo Hospitalario Dr. Arnulfo Arias Madrid. “Con estos talleres buscamos fortalecer las competencias del personal de enfermería en la prevención y detección temprana de las lesiones por presión”, dijo Martina Marín, coordinadora nacional de Enfermería del Programa de Pensionados, Jubilados y Tercera Edad de la CSS.
Tres escenarios de simulación
Los talleres de simulación permiten abordar tres escenarios clave:
Prevención e identificación: reconocimiento y prevención de las lesiones por presión por parte del personal de enfermería.
Cambios de posición: movilización y cambios de posición seguros, de acuerdo con la contextura del paciente, mediante el uso de casos clínicos.
Autocuidado del personal de salud: aplicación de técnicas adecuadas para evitar lesiones en la columna u otras extremidades al realizar los cambios de posición del paciente.
Factores de riesgo que no se pueden ignorar
Marín explicó que existen diversos factores de riesgo que pueden propiciar la aparición de lesiones por presión en pacientes encamados, entre ellos, la inmovilidad prolongada, la humedad (sudor, heces y orina), la mala circulación, la nutrición inadecuada, el uso de superficies duras, la fricción y las enfermedades crónicas.
Las medidas que salvan piel
Entre las principales medidas para prevenir las lesiones por presión se encuentran:
Cambios posturales: cambiar de posición al paciente, como mínimo, cada dos horas.
Superficies adecuadas: utilizar colchones y almohadillas apropiadas para reducir la presión sobre determinadas áreas del cuerpo.
Cuidado de la piel: mantener la piel limpia, seca e hidratada y evitar la fricción, especialmente en las áreas óseas.
Control de la humedad: cambiar oportunamente el cobertor de la cama y la ropa húmeda.
Nutrición e hidratación: ofrecer una alimentación equilibrada y rica en proteínas, vitaminas y minerales, además de mantener una adecuada hidratación.
Movilización activa y pasiva: estimular y ayudar al paciente a mover sus extremidades, de acuerdo con su tolerancia y condición.
“El reposicionamiento del paciente debe realizarse cada dos horas. También hay que revisar su piel cada vez que se haga el cambio de posición. Además, los pañales desechables utilizados en el área hospitalaria y la humedad son factores de riesgo para la aparición de lesiones por presión”, enfatizó Marín.



