El 9 de marzo de 2020 quedó marcado en la historia reciente de Panamá como el día en que el país confirmó su primer caso de covid-19, el virus que en pocos meses se convertiría en una de las mayores emergencias sanitarias del siglo XXI.
Ese día, el Ministerio de Salud (Minsa) anunció oficialmente que las pruebas realizadas por el Instituto Conmemorativo Gorgas confirmaban el primer contagio en el territorio nacional. Se trataba de una mujer panameña de 40 años que había ingresado al país en el vuelo 6339 de Iberia procedente de Madrid, España. Las autoridades sanitarias indicaron que la paciente fue sometida a todos los protocolos epidemiológicos establecidos y que también se realizaron pruebas a las personas que habían estado en contacto con ella.
El anuncio representó el paso de la fase de contención a la fase de mitigación de la enfermedad en el país, lo que implicó el fortalecimiento de la vigilancia sanitaria, el rastreo de contactos y la aplicación de medidas preventivas para reducir la propagación del virus.
El inicio de una pandemia mundial
Aunque el virus ya se había expandido por diversos países desde finales de 2019, cuando fue detectado por primera vez en Wuhan, China, el caso confirmado en Panamá marcó el inicio de una crisis que rápidamente afectó a toda la región. En marzo de 2020 el mundo comenzaba a enfrentar cierres de fronteras, restricciones de movilidad y el colapso de sistemas de salud en múltiples países.
En Panamá, el crecimiento de los contagios fue rápido. En cuestión de semanas se decretaron medidas extraordinarias como la suspensión de clases presenciales, el cierre de comercios, restricciones de movilidad por género y número de cédula, así como una de las cuarentenas más estrictas de América Latina.
El impacto en Panamá
Durante los primeros meses de la pandemia, Panamá se convirtió en uno de los países de Centroamérica con mayor número de contagios. Para agosto de 2020 ya se habían acumulado más de 74 mil casos y mil 639 muertes relacionadas con la enfermedad.
Con el paso de los meses la cifra continuó en aumento. Para inicios de 2021 el país superaba los 339 mil contagios y más de 5 mil 800 fallecidos por covid-19.
Posteriormente, las olas de contagio y la aparición de nuevas variantes mantuvieron la presión sobre el sistema de salud. En 2022, Panamá acumulaba más de 626 mil casos confirmados y más de 7 mil 500 muertes asociadas al virus desde el inicio de la pandemia.
Consecuencias sociales y económicas
Más allá de las cifras sanitarias, la pandemia transformó profundamente la vida del país. Las restricciones paralizaron temporalmente sectores como el turismo, el comercio y la construcción, lo que generó una contracción económica histórica y un aumento del desempleo.
En el ámbito social, millones de panameños tuvieron que adaptarse al teletrabajo, a la educación virtual y a cambios en la dinámica familiar y comunitaria. El sistema de salud enfrentó una presión sin precedentes, con hospitales saturados y un intenso esfuerzo del personal sanitario en la atención de pacientes.
Vacunación y recuperación
A partir de 2021 comenzó la campaña nacional de vacunación contra el covid-19, lo que permitió reducir la gravedad de los contagios y avanzar hacia la recuperación. Con el tiempo, el país logró ampliar la cobertura de vacunación y flexibilizar las medidas sanitarias.
Seis años después del primer caso confirmado, el 9 de marzo de 2020 permanece como una fecha que recuerda el inicio de una crisis global que cambió la forma de vivir, trabajar y relacionarse en Panamá y en el resto del mundo.


