Inspectores de la Dirección de Prevención y Fiscalización Aduanera (DPFA) de la Zona Central y Azuero no pararon tras sus redadas recientes en Chitré-Herrera. Gracias a una investigación con inteligencia de por medio, hallaron una bodega clandestina repleta de mercancía sin dueños legales.
El local, sin letrero ni nada que lo delatara como negocio, estaba en plena provincia de Herrera. Al entrar, los aduaneros se toparon con un tesoro ilegal: lavadoras, congeladores, estufas, abanicos, generadores eléctricos, electrodomésticos varios y hasta muebles para el hogar. Cientos de piezas listas para venderse a bajo precio, pero sin facturas ni permisos de aduana.
Los dueños del lugar balbucearon excusas, pero no mostraron ni un papel que probara de dónde venía todo eso. Eso huele a contrabando puro, que evade impuestos y jode el comercio honesto de la zona.
Ahora, toda la carga está bajo llave de la Autoridad Nacional de Aduanas. Un equipo experto la audita para calcular su valor total y soltar las multas y cargos penales. Estas operaciones protegen el bolsillo de los herreranos y limpian el mercado de productos truchos.


