La ayuda alimentaria comenzó a movilizarse hacia las comunidades más golpeadas por el fuerte terremoto que sacudió Panamá. El presidente de la República, José Raúl Mulino, garantizó este domingo 11 de octubre que las familias afectadas recibirían bolsas de comida directamente en sus hogares, pese a las dificultades que enfrentaban las autoridades para trasladar los suministros por tierra.
El mandatario explicó que desde el sábado había comenzado la llegada de alimentos a comunidades de Herrera, Los Santos y Penonomé, donde numerosas familias necesitaban asistencia tras el movimiento sísmico.
Miles de bolsas de comida para los afectados
Durante una visita al centro de distribución del Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA) en Herrera, Mulino supervisó la llegada de contenedores cargados de agua y alimentos destinados a las familias damnificadas.
Según la información presentada por la entidad, se habían preparado 15 mil bolsas de comida en Herrera, 12 mil en Los Santos y otras 12 mil en Penonomé, para un total de 39 mil bolsas destinadas a atender las necesidades alimentarias de los afectados.
El mandatario aseguró que la distribución se realizaría directamente en las viviendas, con prioridad para las personas que más necesitaban esta asistencia.
¡Nada de fiestas políticas!
Mulino también lanzó una advertencia sobre el manejo de las donaciones y dejó claro que la ayuda no debía utilizarse con fines políticos.
“Estas bolsas serán repartidas casa por casa con mucha responsabilidad, orden para que no haya fiesta política. Estas bolsas de comida son para las personas que más lo necesitan”, enfatizó el presidente.
Con estas palabras, insistió en que la entrega debía desarrollarse de manera ordenada y responsable, procurando que los alimentos llegaran a las familias más necesitadas.
Trabajos para despejar los caminos
El traslado de los suministros también enfrentaba obstáculos debido a las vías bloqueadas en algunas de las zonas afectadas por el terremoto.
Ante esta situación, Mulino informó que el Ministerio de Obras Públicas (MOP) había iniciado trabajos para atender los caminos obstruidos y facilitar el ingreso de la ayuda humanitaria.
Estas labores buscaban permitir que los equipos encargados de distribuir los alimentos pudieran llegar a las comunidades con mayores dificultades de acceso.
El Gobierno mantenía como prioridad atender a las familias afectadas y garantizar que la asistencia alimentaria llegara a quienes enfrentaban las consecuencias más duras del terremoto.



