En el distrito de Antón, Coclé, la gente vive hoy uno de sus días más especiales del año: la gran celebración del Santo Cristo de Esquipulas. Cientos de devotos, desde tempranito en la mañana, llenan la parroquia San Juan Bautista después de nueve días de novena, dando gracias por milagros y favores recibidos.
Desde la madrugada, las misas no paran. Llegan fieles no solo de Antón, sino de toda la provincia, otras partes de Panamá e incluso extranjeros que caminan por la Vía Interamericana para estar ahí. El ambiente es de pura emoción, con familias enteras rezando juntas y compartiendo historias de cómo el Cristo les cambió la vida.
La cosa se pone aún más intensa en la tarde. A las 6:30 p.m. arranca la misa campal, el momento que todos esperan porque reúne a miles bajo el cielo abierto. Después, viene la procesión estrella: la imagen del Cristo sale a las calles, rodeada de oraciones, velas y gritos de “¡Gracias, mi Cristo!”. Es un reencuentro que mueve el corazón, con devotos de todas las edades acompañando el paso, algunos con promesas cumplidas y otros pidiendo más bendiciones.
Esta tradición, que une a la comunidad cada año, muestra la fe viva de Antón y cómo la gente se volca en masa para honrar al Santo Cristo de Esquipulas.


