Colón inicia su día entre el movimiento constante de sus calles y el trabajo incansable de su gente. En mercados, parques y avenidas, se percibe una vida activa marcada por la rutina, el esfuerzo y la esperanza.
Un ejemplo de ello, es el señor Juan, quien a través de la pintura, busca resaltar la provincia y embellecerla. En entrevista con Mi Diario, señaló: Esta es una iniciativa propia y he hecho esto por años. Yo compro los materiales desde mi dinerito propio para arreglar las calles, en medio de un paisaje que está en ruinas”.
Foto: Gabriela Herrera/ Muralista trabaja su obra de arte en pared de Colón.Su testimonio va más allá de la realidad de la provincia, dejando atrás el estigma que a veces la acompaña.
Así mismo, mientras caminaba por las calles del centro, Thelma, con paso pausado y una sonrisa cálida, se detiene un momento para reflexionar sobre su ciudad:
Mi Diario/ Señora ThelmaSra. Thelma
El colonense es buena gente, solo necesitamos oportunidades.
“Tenemos cosas que mejorar, sí, pero si el gobierno cambiara ciertas cosas aquí, Colón sería mucho mejor”.
A la vuelta de la esquina, Vicente Agustín observa cómo la vida transcurre entre comercios y casas que llevan años de historia.
Señor Vicente.
La mayoría de las cosas de Colón son buenas, pero los tiempos han cambiado
La nostalgia y el amor por la ciudad se mezclan en su mirada mientras habla de lo que fue la “tacita de oro”:
Mi Diario/ Señor Vicente.“Antes era otra calidad de gente, había más valores. Hoy hay falta de oportunidades, y los políticos no han hecho su trabajo”.
Voces de Colón: trabajo, historia y desafíos
En un banco del parque central, Miguel Sánchez, jubilado, se sienta rodeado de otros vecinos, observando cómo la ciudad lucha por mantenerse viva, él comparte su sentir sobre la realidad que hoy enfrenta Colón:
“Colón es la provincia que más aporta al país y la que menos recibe. Estamos abandonados. No hay trabajo, las casas están descuidadas, y eso que aquí está el puerto principal del canal. Ojalá algún presidente se interese por nosotros”.
Más adelante, en otra calle, Francisco Alvarado, ya jubilado, observa los edificios y las plazas que alguna vez fueron puntos de encuentro. Con preocupación y un toque de tristeza, comenta sobre la falta de gestión institucional:
“Los mismos gobernantes tienen a Colón así. No hay gestión, no hay interés. Me da lástima ver lo que estamos viviendo. Las inversiones y el turismo se los llevan para Panamá”.
En las estructuras históricas, los signos del abandono son evidentes. Luis, mientras carga una puerta junto a un compañero, señala la situación de la Casa Wilcox, uno de los edificios que refleja el descuido que preocupa a los colonenses:
Mi Diario/ Trabajadores en Colón.“Tienen que arreglarla. Lleva años entre escombros y a punto de caerse”.
A pesar de todo, la esencia de Colón permanece intacta. La gente sigue trabajando, soñando y cuidando de su ciudad.


