La Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (Cciap) pidió al Gobierno Nacional que el Presupuesto General del Estado 2026, por B/.34,901 millones, se convierta en una verdadera herramienta de desarrollo y no en un listado de gastos sin impacto real para la población.
El gremio empresarial advirtió que el país no puede darse el lujo de destinar recursos a partidas innecesarias, sobre todo cuando el nuevo presupuesto representa un incremento de B/.4,181 millones frente al modificado de 2025.
Para la Cciap, el desafío no está en el monto, sino en la capacidad institucional de transformar fondos públicos en resultados concretos, con planificación, eficiencia y transparencia.
“Cada balboa debe traducirse en bienestar para la gente”, resaltó la Cámara, al tiempo que insistió en priorizar sectores como salud, vivienda, agua potable, seguridad y obras públicas, áreas donde el impacto social es más evidente.
El proceso de vistas presupuestarias, iniciado el 25 de agosto en la Asamblea Nacional con la participación de 96 entidades del Estado, permitió conocer las necesidades institucionales y los retos financieros del país. Tras las reuniones, la Comisión de Presupuesto decidió devolver el proyecto al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) con observaciones, mientras el ministro Felipe Chapman aclaró que los ajustes se harán mediante reasignaciones, sin aumentar el monto global.
La Cciap destacó la coordinación entre el Ejecutivo y el Legislativo, valorando el diálogo como parte natural del proceso democrático. Sin embargo, subrayó problemas estructurales que persisten, como la rigidez del gasto público, la existencia de proyectos inconclusos, los bajos niveles de ejecución y la falta de sustentaciones técnicas sólidas con metas y cronogramas claros.
El gremio empresarial reiteró que cada solicitud presupuestaria debe estar sustentada con datos reales que garanticen su viabilidad.
Finalmente, la Cciap enfatizó que el presupuesto debe ser una herramienta de política pública orientada a resultados, no una lista de promesas.
Un ejercicio planificado, transparente y responsable, añadió, es la única vía para recuperar la confianza ciudadana y asegurar un desarrollo sostenible que impacte positivamente en el día a día de los panameños.



