Las campanas que reposan en la iglesia Nuestra Señora de La Merced, en el Casco Antiguo, guardan más que sonido: cuentan historias grabadas en metal, tradición religiosa y detalles que han sobrevivido siglos.
Estas piezas, elaboradas principalmente en bronce, funcionan como instrumentos de percusión que emiten su característico repique al ser golpeadas.
Muchas conservan inscripciones que revelan quién las fundió, en qué año y con qué propósito, elementos clave dentro de la campanología, el estudio de estos objetos.
Las campanas de la iglesia Nuestra Señora de La Merced forman parte de un legado histórico que ha sido cuidadosamente preservado con el paso del tiempo.
Las tres campanas mercedarias que hoy se exhiben estuvieron originalmente instaladas en la torre del reloj del templo, pero en 2013 fueron retiradas debido a que su uso representaba un riesgo para su conservación.
Estas piezas permanecían fijas y producían su sonido mediante el golpe manual de su badajo.
En contraste, las cuatro campanas actuales fueron fundidas en España en 2010 por la casa Campanas Quintana, alcanzando en conjunto un peso aproximado de 3.5 toneladas
Estas campanas no solo marcan el tiempo, sino momentos clave como celebraciones, misas y hasta luto, ya que su sonido cambia según la ocasión.
Durante la Cuaresma no se voltean, y el Viernes Santo permanecen en silencio.
En el complejo también se recuerda la importancia del antiguo pozo mercedario, símbolo de vida y salvación en tiempos donde el acceso al agua era limitado en la ciudad.
Datos de la Campana de San Francisco (1701):
Peso: Aprox. 210 kilos
Diámetro: 78 cm
Parte de Inscripción: Ora pro nobis 5 V De AR Bustamante MEFS



