Tres generaciones de caricaturistas, casi un siglo de experiencia acumulada y una larga lista de políticos que han terminado convertidos en trazos, sátira y humor se encontraron este viernes 28 de agosto en el Centro de Convenciones Atlapa.
En el marco de la Feria Internacional del Libro de Panamá 2026, Hildebrando Sucre “Hilde”, Víctor Ramos “Vic” y Delmiro Quiroga participaron en el conversatorio “Una vida dedicada al periodismo y el humor”, moderado por Alejandra Araúz.
La conversación permitió conocer el lado menos visible de un oficio en el que una viñeta puede provocar carcajadas, críticas y hasta demandas.
Vic, quien comenzó oficialmente en La Prensa en 1985 y actualmente publica en La Estrella de Panamá, calcula que acumula cerca de cuatro décadas dibujando la actualidad nacional.
Quiroga, quien recordó que comenzó a realizar ilustraciones desde 1983 y posteriormente formó parte del equipo de la recordada publicación satírica El Camaleón, aseguró que no ha enfrentado demandas.
Hilde, quien publica sus caricaturas en Mi Diario, se definió entre risas como “el bebé” del grupo: ya suma 20 años en el oficio.
¿Hasta dónde puede llegar una caricatura?
Uno de los temas que atravesó el conversatorio fue precisamente el límite entre la sátira, la crítica y la vida privada.
Quiroga sostuvo que el caricaturista debe ser consciente de que una publicación puede afectar personalmente a quien aparece retratado. Contó que esa perspectiva cambió para él después de recibir críticas por su incorporación a la Secretaría Presidencial para la Reorganización del Estado y Asuntos Constitucionales, donde trabaja junto al constitucionalista Miguel Antonio Bernal.
Explicó que ser señalado públicamente como una supuesta “botella” le permitió experimentar desde el otro lado el impacto que puede tener una expresión que para otros podría parecer parte normal de la crítica política.
Durante la conversación también se recordó cómo las caricaturas han incomodado históricamente a gobiernos, partidos y figuras públicas.
Dibujar también es guardar la historia
Los panelistas coincidieron en un punto: detrás del humor hay un registro de lo que ocurre en Panamá.
“Las caricaturas están basadas en hechos noticiosos reales. Nosotros solamente le ponemos el humor, la sátira y un poquito de veneno a las noticias”, resumió Hilde.
Para el caricaturista de Mi Diario, revisar una viñeta publicada hace una década permite recordar inmediatamente qué estaba ocurriendo política o socialmente en el país en ese momento.
Vic compartió una reflexión similar. Al revisar sus trabajos desde mediados de los años 80, dijo, puede reconstruir acontecimientos y personajes de distintas etapas de la historia panameña.
Manuel Antonio Noriega fue una fuente recurrente de inspiración durante los años 80. Después vendrían presidentes, dirigentes y protagonistas de la política nacional que, gobierno tras gobierno, terminaron pasando por los lápices de los caricaturistas.
Hilde reconoció que Ricardo Martinelli ha sido uno de sus personajes predilectos por la cantidad de material que produjo durante su paso por el poder.
“Fue el que más material me dio”, comentó entre risas.
El encuentro también abrió el debate sobre si el caricaturista debe considerarse periodista. Aunque hubo diferentes matices, quedó claro que la caricatura editorial forma parte de los géneros de opinión y se alimenta permanentemente de los acontecimientos y del trabajo informativo.
Al final, una viñeta puede durar apenas segundos frente a los ojos del lector, pero décadas después sigue contando qué ocurría en Panamá, quién estaba en el poder y cuáles eran los temas que hacían reír, discutir o indignarse al país.



