La convivencia entre la ganadería y la vida silvestre en Colón sumó un nuevo capítulo con un conversatorio comunitario realizado en Altos de Divisa, corregimiento de Buena Vista. El encuentro fue organizado por el Ministerio de Ambiente (MiAmbiente) en coordinación con la Fundación Yaguará Panamá, con el objetivo de atender los conflictos que genera la presencia del jaguar en fincas de la región.
La cita reunió a productores ganaderos, autoridades locales y representantes de instituciones como el MIDA, ISA, BDA, la Autoridad del Canal de Panamá y la Comisión Panamá–Estados Unidos para la Erradicación y Prevención del Gusano Barrenador del Ganado (COPEG). Durante el diálogo, los asistentes expresaron sus inquietudes por la pérdida de reses, muchas veces asociada al gran felino, pero también vinculada a enfermedades, robos y fenómenos climáticos.
Acuerdos y medidas
Entre las propuestas destacaron la realización de un censo de propietarios de fincas afectadas, la instalación de cámaras trampa para monitorear a los jaguares y sus presas, así como el fortalecimiento de un registro más detallado de los casos. También se planteó la continuidad de visitas de campo por parte de las instituciones y el acompañamiento técnico de la Fundación Yaguará, siempre con autorización de los ganaderos.
Ricardo Moreno, de Fundación Yaguará Panamá, señaló que este diálogo es un paso clave para “escuchar a las comunidades y avanzar en soluciones conjuntas”. En tanto, Yosuani Miller, directora regional de MiAMBIENTE en Colón, destacó que el encuentro buscó generar un espacio de articulación entre comunidades e instituciones para compartir herramientas concretas que reduzcan los conflictos con la vida silvestre.
Hacia una organización comunitaria
Como parte del ejercicio colectivo, se impulsó un diagnóstico de las condiciones productivas de cada finca y se promovió la corresponsabilidad tanto de las autoridades como de los productores. Una de las iniciativas más aplaudidas fue la propuesta de conformar una Organización de Base Comunitaria (OBC), con acompañamiento técnico de MiAMBIENTE, para estructurar mejor la relación entre el Estado y las comunidades.
Con este paso, las autoridades esperan que la convivencia entre la ganadería y el jaguar deje de ser un conflicto y se convierta en un modelo de manejo sostenible que beneficie a productores, instituciones y al patrimonio natural de la provincia.


