La paciencia se agotó en Cañazas, provincia de Veraguas. Residentes del distrito alzan la voz para exigir la construcción urgente del nuevo hospital San Francisco Javier, una promesa que, según denuncian, lleva años estancada mientras el actual centro médico se deteriora cada día más.
La alarma se encendió el pasado sábado, cuando las primeras lluvias provocaron el desprendimiento de una parte del techo dentro del hospital. El incidente, aunque no dejó heridos, encendió el temor entre pacientes, familiares y personal de salud, quienes aseguran que la infraestructura ya no soporta más “parches”.
“Si en ese momento hubiese pasado un funcionario o un familiar, estaríamos hablando de una tragedia”, comentaron residentes preocupados, al tiempo que califican el estado del hospital como una “trampa de muerte”.
Mario Carpintero, oriundo de Cañazas, expresó la frustración del pueblo ante la falta de avances. “Aquí todos esperamos el hospital nuevo. El diputado anterior dejó encaminado el proyecto, pero no sabemos qué ha pasado. Ahora se habla de construirlo en terrenos del vertedero, lo que genera aún más dudas”, señaló.
El ciudadano fue más allá y lanzó una advertencia directa: “Hoy se cae una lámina del techo, mañana puede ser una pared. ¿Van a esperar que muera alguien para actuar?”.
Mientras tanto, el Ministerio de Salud asegura que el proyecto sigue avanzando y que próximamente entrará en fase de licitación. Sin embargo, para los cañaceños, las palabras ya no bastan: exigen acciones concretas antes de que ocurra una tragedia.



