Más de 200 familias en La Paz, Chilibre, viven como en una isla: sin puente, sin camino y con broncas que explotan. El dueño del terreno, con papeles en regla, cerró el paso que usaban hace 80 años, y ahora la cosa pinta para nuevo camino o juicio.
El lío viene de lejos. La gente de La Paz se mudó ahí en tiempos de invasiones, sin papeles ni nada. Solo una de cada diez casas tiene título, dice el representante Josimar Camaño. Este fin de semana, el propietario tapó todo, rompió el puente viejo y dejó a los vecinos atrapados. Hubo gritos, empujones y hasta violencia.
Camaño cuenta que ha hablado con todos: familias, dueños y hasta el Ministerio de Obras Públicas (MOP). “No es problema nuevo, viene de gobiernos pasados”, dice. Chilibre creció como loco, con 50 mil habitantes y 62 comunidades informales. El 80-90% sin títulos, y esto pasa en varios lados.
La salida que proponen: un camino nuevo cerca, en terreno del MOP. Cortan unos árboles con cuidado, abren trocha y arman puente con concreto del Municipio y ayuda de privados. La Junta Comunal está lista para empezar, pero algunos vecinos no quieren: “¡Ese es nuestro camino de siempre!”, gritan.
Camaño lo deja claro: hay que respetar la propiedad privada, aunque entiende el enojo. “Han pasado 80 años por ahí, pero ahora llegan con título”. Advierte que si no se ponen de acuerdo, esto va a juicio o peor. Pide ordenar el territorio ya, para no acabar como San Miguelito, y culpa a políticos viejos que regalaban terrenos.
Hay luz al final: la Autoridad del Canal (ACP) y Anati titulan tierras, con oficina nueva en Chilibre. La comunidad decide: ¿nuevo acceso o pelea en corte? Mientras, La Paz sigue en tensión.



