Portobelo está en medio de una transformación que busca devolverle el esplendor a uno de sus principales símbolos religiosos e históricos.
La iglesia de San Felipe, santuario del Cristo Negro, está siendo sometida a una restauración de $12.2 millones que abarca desde las columnas y los retablos del templo hasta el museo y los espacios públicos que cada octubre reciben a miles de peregrinos.
Las obras avanzan mientras se acerca el 21 de octubre, fecha en que la imagen del Nazareno vuelve a convocar a sus devotos. Esta vez, sin embargo, la celebración tendrá que adaptarse a un templo cerrado por los trabajos de restauración.
Las misas se realizarán al aire libre y la imagen estará ubicada frente a la entrada principal de la iglesia, junto a la plaza recientemente restaurada.
Cristo Negro de PortobeloLa procesión conservará su recorrido habitual. Una tarima techada servirá para el sacerdote y el coro, mientras que los devotos dispondrán de un espacio exterior habilitado para colocar sus velas.
El cambio será temporal. La transformación del conjunto histórico, en cambio, aspira a marcar una nueva etapa para Portobelo, un poblado donde la devoción al Cristo Negro forma parte de la memoria colectiva y de una de las manifestaciones de religiosidad popular más importantes de Panamá.
Un 57% de ejecución
La intervención registra un 57% de ejecución y acumula un atraso de casi dos semanas, según Ricardo Gago Salinero, encargado de la restauración.
El equipo trabaja para recuperar el cronograma de un proyecto que no se limita a reparar los daños visibles del edificio, sino que comprende la recuperación de sus componentes arquitectónicos y artísticos.
Ricardo Gago y la ministra Maruja Herrera visitando la Iglesia San Felipe de Portobelo. Foto: CortesíaEn el interior de la iglesia, cuatro de las ocho columnas ya fueron restauradas. Tres más serán intervenidas próximamente, mientras que la restante tendrá que ser reemplazada por problemas estructurales.
Iglesia San Felipe de Portobelo en su proceso de restauración. Foto: CortesíaLa cubierta de madera fue renovada y cerca del 80% de su revestimiento exterior está instalado. También se colocaron las tuberías para los sistemas de electricidad, telefonía y alarmas, mientras continúan las excavaciones arqueológicas.
Iglesia San Felipe de Portobelo en su proceso de restauración. Foto: CortesíaLa renovación alcanzará incluso el piso del templo. Una vez concluyan los trabajos en las columnas, se retirará el pavimento instalado en la década de 1960 para preparar la colocación de uno nuevo. La estructura del coro ya está terminada y próximamente recibirá su revestimiento de madera.
Iglesia San Felipe de Portobelo en su proceso de restauración. Foto: CortesíaLas ventanas, puertas, rejas y bancas fueron fabricadas, pero todavía están pendientes de instalación.
Iglesia San Felipe de Portobelo en su proceso de restauración. Foto: CortesíaOtra parte de la intervención corresponde a los elementos artísticos y al mobiliario. La capilla San Juan de Dios ya fue restaurada, mientras que el mobiliario del museo, elaborado en Panamá, está en proceso de preparación.
Iglesia San Felipe de Portobelo en su proceso de restauración. Foto: CortesíaRestauradores españoles tendrán a su cargo la intervención del retablo principal y otros tres retablos de la iglesia. También se espera la llegada desde España de un nuevo altar para las imágenes del Cristo Nazareno y la Virgen de la Merced.
Bendicen cuatro campanas para la Iglesia de San Felipe de Portobelo. Foto: CortesíaLa recuperación del templo convive así con un trabajo especializado que busca atender tanto la estructura como los elementos que forman parte de su patrimonio religioso.
El cambio también llegará a la plaza y sus alrededores
La restauración no termina en las paredes de San Felipe. El proyecto comprende también el parque frente a la iglesia, donde se instalarán quioscos, luminarias y otros elementos destinados a renovar ese espacio público.
La entrega de la iglesia, el museo y el parque está prevista para mediados de enero de 2027. Una segunda fase incluirá las calles aledañas, el parque lateral y otras instalaciones, con una proyección de culminación para finales de marzo. La entrega total del proyecto está prevista para junio de 2027.
Campanario de la Iglesia de San Felipe de Portobelo. Foto: CortesíaLos plazos permiten dimensionar el alcance de la intervención. La celebración de octubre ocurre mientras buena parte de los trabajos sigue en marcha, pero el objetivo es que Portobelo cuente con un conjunto restaurado que reúna el templo, los espacios culturales y el entorno donde se concentra la actividad de los visitantes.
Hasta entonces, los peregrinos tendrán que convivir con los cambios en la organización de la festividad y con las limitaciones de acceso que impone el cierre de la iglesia.
Una celebración en medio de un año difícil
La restauración coincide con un contexto que podría influir en la movilización de los devotos. El terremoto de magnitud 7.5 registrado el pasado 9 de octubre, con epicentro en Tonosí, provincia de Los Santos, afectó distintas zonas del país y añadió dificultades para comunidades que todavía enfrentan las consecuencias del sismo.
La Iglesia de San Atanasio en La Villa de Los Santos que fue afectada por el terremoto de 7.5 en PanamáGago reconoció que la situación podría incidir en la cantidad de visitantes que llegue este año a Portobelo, aunque anticipó una presencia importante de devotos.
A ese escenario se suman las condiciones de la ruta peatonal hacia el poblado. Varios tramos carecen de aceras, lo que representa un riesgo para quienes caminan junto a los vehículos, especialmente durante la noche.
Ricardo Gago, presidente Mulino y la primera Dama visitando la Iglesia San Felipe de Portobelo. Foto: CortesíaGago indicó que habrá unidades de los estamentos de seguridad a lo largo del recorrido y que se habilitará una vía especial de acceso al poblado, que pasará frente a la alcaldía y la aduana.
La organización de la festividad deberá responder, por tanto, a dos realidades simultáneas. Por un lado, mantener una tradición que moviliza a miles de personas; por otro, adaptar los espacios y los accesos mientras avanzan los trabajos que cambiarán el entorno del santuario.
Peregrinos llegando a Portobelo en 2019. Foto: EFE/ Bienvenido VelascoPortobelo como referencia para recuperar otros templos
La restauración de San Felipe también adquiere relevancia en un momento en que el terremoto ha puesto sobre la mesa la situación de otros edificios religiosos afectados.
La ministra de Cultura, Maruja Herrera, destacó los trabajos en Portobelo como una referencia para organizar la recuperación de otros templos.
Maruja Herrera, ministra de Cultura
“Estamos considerando una estrategia importante para hacerlo de manera eficiente, tal cual lo hemos hecho en Portobelo”, señaló.
Herrera también pidió conservar los restos de las iglesias dañadas, al indicar que algunas piezas pueden reutilizarse en los trabajos de recuperación.
La ministra de Cultura de Panamá, Maruja Herrera. Foto: EFELa experiencia de Portobelo plantea así una dimensión adicional a la obra. Además de recuperar un edificio emblemático, los trabajos pueden aportar referencias para abordar la restauración de otros espacios religiosos cuyo valor no se limita a su función de culto, sino que comprende también su importancia histórica y cultural.
La historia que permanece detrás de la restauración
Portobelo fue fundado en 1597 y durante la época colonial española se convirtió en uno de los principales puertos comerciales de la región. Por allí circularon mercancías entre América y Europa, dentro de un sistema de rutas que convirtió al poblado en un punto estratégico del Caribe.
Foto archivo tomada del Ministerio de CulturaLa iglesia de San Felipe forma parte de esa historia. El edificio actual data de 1814, aunque la presencia de un templo en el poblado se remonta a sus primeros años. Con el paso del tiempo, el santuario se consolidó como el centro de la devoción al Cristo Negro, cuya imagen convoca cada 21 de octubre a peregrinos que llegan para cumplir promesas, agradecer favores y participar en la procesión.
El origen de la imagen está rodeado de relatos populares transmitidos de generación en generación, aunque no todos cuentan con documentación histórica concluyente.
Cristo Negro de Portobelo. Foto: ArchivoLa importancia patrimonial de Portobelo va más allá de la iglesia. Las fortificaciones de Portobelo y San Lorenzo fueron inscritas en 1980 en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, como reconocimiento a su relevancia histórica y arquitectónica.
Esa herencia es parte de lo que está en juego en la restauración actual. La recuperación del templo y de los espacios que lo rodean busca preservar un escenario donde la historia colonial, la arquitectura religiosa y la devoción popular han permanecido vinculadas durante siglos.
Este 21 de octubre, el Cristo Negro volverá a recorrer las calles de Portobelo, aunque su iglesia permanezca cerrada. Los devotos celebrarán en los espacios habilitados mientras continúan los trabajos que devolverán al santuario sus columnas restauradas, su piso renovado, sus retablos intervenidos y sus instalaciones recuperadas.
La tradición cambiará momentáneamente de escenario. La apuesta de la restauración es que, cuando concluya, Portobelo pueda recibir de nuevo a sus peregrinos en un conjunto renovado, sin perder la historia ni la devoción que lo han convertido en uno de los principales referentes religiosos y culturales del país.
Devotos caminando hacia Portobelo. Foto: Archivo









