La Iglesia de San Felipe de Portobelo, en Colón, avanza en su proceso de restauración con la bendición de cuatro campanas que formarán parte de su histórico campanario. El acto religioso marca una nueva etapa en los trabajos de conservación de este templo, reconocido por albergar la imagen del Cristo Negro.
La ceremonia estuvo a cargo de monseñor Manuel Ochogavía, obispo de la Diócesis de Colón-Kuna Yala, quien encabezó el rito de consagración de las nuevas piezas sonoras.

Una restauración que recupera parte de su historia
Durante la ceremonia, realizada en el pórtico principal de la iglesia, las campanas recibieron los óleos sagrados y fueron incensadas antes de su instalación en la torre, prevista para la próxima semana. Con su incorporación, se busca recuperar el sonido tradicional que acompaña las celebraciones religiosas y convoca a la comunidad de Portobelo.

Los trabajos de restauración incluyen mejoras en los muros de mampostería, impermeabilización de las cubiertas y reemplazo de vigas de madera afectadas por la humedad marina. El proyecto también contempla recuperar el sistema original de iluminación y ventilación del inmueble.

Un legado histórico que se preserva
La intervención forma parte de los esfuerzos por conservar la Iglesia de San Felipe, una edificación del siglo XVII cuyo valor histórico y cultural trasciende la comunidad. El templo está ubicado en Portobelo, sitio reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

Con la incorporación de las cuatro campanas, el proyecto suma un nuevo avance en la recuperación del conjunto arquitectónico, con el propósito de preservar este patrimonio histórico y mantener su vínculo con la vida religiosa y cultural de Portobelo.

Por: Jeanine Santos



