El último culeco del martes de Carnaval en Las Tablas estuvo cargado de simbolismo, identidad y orgullo nacional. Desde tempranas horas de la mañana, las reinas de Calle Arriba y Calle Abajo salieron en sus carros alegóricos para despedir la jornada con propuestas que exaltaron las raíces y tradiciones del pueblo panameño.
Café, tradición y herencia campesina
La soberana de Calle Abajo, Astrid Carolina, presentó el culeco titulado “El aroma del amanecer campesino”, un homenaje al café panameño como símbolo de identidad, trabajo y herencia campesina.
Con un vestido rojo adornado con flores, la reina evocó la fuerza de la tierra y la pasión del campo. Su propuesta resaltó el café como emblema cultural y motor de sustento para muchas familias, recordando el valor del esfuerzo diario y la conexión con las tradiciones agrícolas del país.
Desde lo alto de su carro alegórico, Astrid Carolina celebró junto a su tuna este tributo que destacó el aroma, la historia y el legado que representa el grano en la identidad nacional.
El Bin Bin de Oro y el canto del Istmo
Por su parte, la reina de Calle Arriba, Ana Isabel Carrizo, deslumbró con el tema “Bin Bin de Oro”, un homenaje vivo a la patria, el folclor y la esencia del pueblo panameño.
Inspirado en el canto del ave dorada del Istmo, el concepto celebró las raíces de Panamá, la justicia, la naturaleza y la alegría que une a la nación. Ana Isabel lució un imponente vestido amarillo con plumas, evocando el brillo y la majestuosidad del ave que dio vida a su propuesta.
Durante toda la mañana, ambas soberanas llenaron de color, música y energía el último culeco del martes, reafirmando que más allá de la rivalidad histórica entre tunas, el Carnaval de Las Tablas también es un espacio para exaltar símbolos que fortalecen la identidad cultural del país.
Así, entre agua, aplausos y tradición, el cierre de los culecos marcó uno de los momentos más significativos de la fiesta, dejando en alto el orgullo tableño y el amor por Panamá.



