La mesa tripartita encargada de analizar el salario mínimo en Panamá se tomará nueve semanas para llegar a un acuerdo, con nueve reuniones de seis horas cada una. La idea es decidir si para 2025 es necesario aumentar el salario mínimo.
Durante las discusiones, un sector pidió que el mínimo llegue a $900, pero expertos explican que no se puede fijar una cifra así sin un análisis profundo. Ana Patiño, economista y profesora de la Universidad de Panamá, explicó que en el país existen más de 30 tipos de salarios mínimos diferentes, que dependen de la región, la empresa y el trabajo. Algunos salarios mínimos van desde $350 hasta $1,055, como en casos específicos de tripulantes de cabina y mecánicos de aviación.
Patiño también señaló que Panamá no tiene una fórmula científica para definir el salario mínimo y que los aumentos recientes han sido decididos por el Gobierno, sin un consenso claro. El último ajuste fue de 4.5% para pequeñas empresas y 6% para grandes, pero no compensa la pérdida del poder adquisitivo.
Además, señaló las grandes desigualdades salariales que existen, por ejemplo, un periodista en región 2 gana $114 menos que uno en región 1, aunque tengan la misma preparación. Los sindicatos buscan que haya un solo salario para todo el país.
El Colegio de Economistas de Panamá fue invitado al Acto Oficial de Instalación de la Comisión Nacional de Salario Mínimo, formalizada mediante el Decreto Ejecutivo N.°12 del 13 de noviembre de 2025 y en representación del Colegio asistió la Presidenta Yariela Zeballos. pic.twitter.com/cHf7eYThM8
— Colegio de Economistas de Panamá (@cep_pty) November 17, 2025
Para decidir un aumento justo, la economista dice que deben considerarse variables como la inflación, el crecimiento económico, la productividad y los ingresos de los hogares. Destacó que la productividad laboral ha crecido mucho en 19 años (115%), pero eso no se refleja en los salarios.
Patiño también advierte que cuando sube el salario, los precios tienden a subir también por especulación, especialmente en alimentos y ropa. Por eso propone que se estudien esos aspectos en grupos paralelos.
Además, recordó que la informalidad laboral sigue alta y que más del 40% de hogares son monoparentales, en la mayoría encabezados por mujeres, algo que no se toma en cuenta al fijar el salario mínimo.
Actualmente, el 60% de los panameños gana menos de $800, y el salario promedio ronda los $639, lo que pone a muchos trabajadores en una situación vulnerable ante el aumento constante del costo de vida. Para Patiño, el salario mínimo debe verse no solo como un aumento económico, sino como una herramienta de justicia social, que promueva el consumo, impulse la economía y ayude a reducir las desigualdades.



