Con nervios, pero también con mucha determinación, seis adolescentes en conflicto con la ley se plantaron frente a un público y dejaron claro que su pasado no tiene por qué marcar el resto de sus vidas.
Los jóvenes, provenientes de distintos Centros de Custodia y Cumplimiento del país, participaron en el IV Concurso Nacional de Oratoria 2026, una iniciativa que puso a prueba no solo su capacidad para hablar en público, sino también su confianza, liderazgo y seguridad.
MI DIARIO/ Entre discursos, nervios y aplausos, los jóvenes demostraron que una segunda oportunidad también puede abrirse paso a través del talento y la confianza.El tema que tuvieron que desarrollar fue: “Entre las ruinas de Panamá La Vieja y la grandeza del Canal, surge una juventud que lucha hasta el final”.
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La actividad se realizó el viernes 14 de agosto en el anfiteatro del Tribunal Electoral, en Ancón, donde cada participante tuvo cinco minutos para presentar su discurso ante el jurado.
Una voz que se llevó el primer lugar
Y entre todos los participantes, hubo una voz que terminó conquistando al jurado.
El primer lugar fue para Libertad Lineth Zeballos, del Centro de Residencia Femenina de Panamá. El segundo puesto quedó en manos de Ricardo López, del Centro de Cumplimiento de Las Garzas, mientras que el tercer lugar fue para Ricardo Hernández, del Centro de Custodia y Cumplimiento Aurelio Granado Hijo, en Chiriquí.
MI DIARIO/ Libertad Lineth Zeballos, ganadora del primer lugar, recibió el reconocimiento tras destacar con su discurso en el IV Concurso Nacional de Oratoria 2026.Para Zeballos, más allá de una competencia, esta experiencia representó un paso importante en su proceso de cambio.
La joven agradeció a Dios y reconoció el acompañamiento de la directora del centro y del personal técnico, quienes la guiaron durante meses en la preparación de su discurso.
Según explicó, enfrentarse al público le permitió vencer poco a poco el miedo, confiar más en sus capacidades y comenzar a mirar hacia adelante con otra perspectiva.
Mucho más que un concurso
Detrás de cada discurso hubo meses de preparación, disciplina y trabajo.
La actividad fue organizada por el Ministerio de Gobierno, a través del Instituto de Estudios Interdisciplinarios (IEI), como parte de las acciones dirigidas a fortalecer la formación y resocialización de los adolescentes.

Su directora, Ysati Forte, destacó que este tipo de iniciativas busca que los jóvenes salgan de su zona de confort, enfrenten nuevos retos y descubran habilidades que quizás ellos mismos no sabían que tenían.
La oratoria, en este caso, se convirtió en una herramienta para trabajar la disciplina, responsabilidad, autoestima y confianza.
Porque hablar frente a un público puede dar miedo, pero para estos jóvenes también significó algo más: atreverse a pensar en quiénes pueden llegar a ser.
Cultura y talento también dijeron presente
El encuentro no se quedó solamente en los discursos.
Las delegaciones de otros centros de custodia también participaron con presentaciones de bailes culturales, que recibieron aplausos de familiares, autoridades y demás asistentes.
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Al final de la jornada, los ganadores recibieron sus medallas, placas y obsequios de manos del viceministro de Salud, Manuel Zambrano; la magistrada del Tribunal Superior de Niñez y Adolescencia, Judith Cossú; además de fiscales del Ministerio Público, jueces, directores de los centros y otras autoridades.
Así terminó una jornada que dejó un mensaje claro: una segunda oportunidad también puede construirse con esfuerzo, disciplina y una voz que se atreva a hablar de futuro.



