La espera terminó. Después de más de una década de promesas y abandono, los moradores de El Barrero, en Aguadulce, finalmente vieron levantarse su Centro Educativo Básico General (CEBG) El Barrero.
El nuevo plantel, construido con una inversión de 2.7 millones de balboas, tiene 11 aulas, laboratorio de informática, comedor, cancha techada, áreas culturales y deportivas, además de ser el primero del país con Internet de alta velocidad.
Por años, los estudiantes tuvieron clases en iglesias, salones comunales o al aire libre. Hoy caminan por pasillos nuevos y pupitres que aún huelen a madera fresca.
Durante el acto, el presidente José Raúl Mulino dijo que su gobierno no dejará morir las obras que otros abandonaron, en referencia a los proyectos inconclusos heredados de administraciones anteriores.
“Lo absurdo es dejar que los niños estudien bajo un árbol solo por ego político”, soltó el mandatario ante la comunidad educativa, que respondió con aplausos.
La ministra Lucy Molinar también participó en la inauguración y advirtió que “se acabaron los proyectos inflados y mal hechos”, asegurando que el Meduca exigirá calidad en cada obra.









Casas y calles nuevas: un respiro para Barrios Unidos
Más abajo, en el corregimiento de Barrios Unidos, otras familias también celebraban. Ese mismo día, 56 familias recibieron las llaves de sus nuevas viviendas del proyecto 19 de Octubre, el primero de varios que el gobierno promete completar en Aguadulce.
El conjunto tendrá 181 casas, con acceso a agua potable, calles de concreto, parques, cancha deportiva y una Infoplaza. Cada vivienda cuenta con dos recámaras, baño, sala-comedor y rampa para personas con discapacidad.
Mulino aprovechó la entrega para lanzar otro proyecto: la rehabilitación de 106 calles internas del distrito, unos 29.7 kilómetros de vías que, según él, “hace años nadie arreglaba”. La obra fue adjudicada por más de 10 millones de balboas al Consorcio Aguadulce.
Agua y salud: promesas que asoman
El presidente también habló del avance del Hospital Aquilino Tejeira, que ya supera el 70% de construcción y promete atender a más de 180 mil personas.
Anunció además obras de agua potable por más de 42 millones de balboas en Penonomé, Capellanía, Natá y San Carlos, y mejoras en la planta de Farallón, una zona turística que por años ha sufrido cortes de agua.
“No hay desarrollo sin agua, salud y escuelas funcionando”, dijo Mulino antes de cerrar su recorrido por Coclé.


