La fe se volvió a tomar las calles de Portobelo, provincia de Colón, en una de las celebraciones religiosas más emblemáticas de Panamá: la fiesta del Cristo Negro.
Entre oraciones, lágrimas, muestras de agradecimiento y promesas cumplidas, los devotos llegaron desde distintos puntos del país para reencontrarse con la imagen del Nazareno. Una fecha marcada por la espiritualidad, la tradición y la perseverancia de un pueblo que mantiene viva su herencia religiosa.
Una de las escenas más impactantes de la celebración fue la de los peregrinos que, como parte de sus mandas, avanzaban arrastrándose por el suelo y caminando desde varios puntos del país en señal de devoción; cada movimiento representaba una promesa, una petición o un agradecimiento por los favores recibidos del Cristo Negro.
Los peregrinos expresan su fe de diferentes formas. Génesis HiltonPara muchos, el sacrificio físico forma parte de una expresión íntima de fe que se transmite de generación en generación y fue notable al ver no solo a adultos, sino también a niños vestidos con su túnica morada caminando.
Al repicar las campanas de las tres de la tarde, al inicio de la misa de petición, llegaban peregrinos en medio de lágrimas, hablándole al Cristo. Sin embargo, una madre rompió en llanto para expresar su agradecimiento: “El Cristo curó a mi hijo, estaba enfermo y le recé para que me lo curara y me lo curó, lo operaron y mi hijo se sanó gracias al santo”.
Agradecimiento por favores recibidos. Génesis HiltonLa celebración este 21 de octubre también estuvo acompañada de una novedad importante para movilizar a los visitantes: el servicio de taxis acuáticos, habilitado para facilitar la llegada de los peregrinos por mar hasta la iglesia.
Esta alternativa permitió ofrecer otra vía de acceso a quienes deseaban participar de la festividad, aprovechando la ubicación costera de Portobelo y contribuyendo al desplazamiento de los fieles.
Los devotos también llegaron a Portobelo en lanchas. Génesis HiltonReparación del templo
Sin embargo, uno de los mayores desafíos de esta edición fue la reconstrucción del templo.
A pesar de los trabajos que se realizan en la estructura religiosa, la festividad no se detuvo. La devoción de los creyentes y el compromiso de mantener viva esta tradición permitieron que el homenaje continuara, demostrando que el significado de la celebración rebasa las condiciones físicas del lugar.
La fiesta del Cristo Negro no es solamente una manifestación religiosa; también representa una parte esencial de la identidad cultural de Portobelo.
Celebración del Cristo Negro de Portobelo. Génesis HiltonCada año, la localidad se convierte en punto de encuentro para personas que comparten historias de fe, esperanza y agradecimiento, mientras comerciantes, residentes y visitantes forman parte del movimiento que acompaña la fiesta religiosa.
Porque en Portobelo, la fe no se mide por las paredes de una iglesia, sino por la fuerza de quienes siguen llegando para rendir homenaje al Cristo Negro.



