Una taza de café puede despertar la mañana, pero ¿también cuidar el corazón?
Las investigaciones citadas por Baptist Health International vinculan el consumo moderado con mejores indicadores de salud, aunque esa asociación no significa que el café, por sí solo, evite enfermedades o alargue la vida.
El punto que destaca el cardiólogo preventivo Adedapo Iluyomade es la cantidad: alrededor de dos a tres tazas diarias.
Según la información difundida por la institución, ese nivel de consumo se ha relacionado con menor riesgo de enfermedad cardiovascular, diabetes tipo 2, accidente cerebrovascular y deterioro cognitivo.

También se plantea una posible relación con un envejecimiento más saludable.
El café contiene cafeína, ácidos clorogénicos, antioxidantes y otros compuestos bioactivos.
Iluyomade explica que pueden intervenir en procesos como la inflamación y el estrés oxidativo.
La información señala, además, posibles efectos favorables sobre la sensibilidad a la insulina y la función de los vasos sanguíneos.

Quienes tienen la presión arterial alta sin controlar, determinados trastornos del ritmo cardíaco o sensibilidad a la cafeína deberían consultar con su médico cuánto café les conviene tomar.
La recomendación cobra sentido incluso si se trata de una bebida que llevan años consumiendo: la situación de salud de cada persona importa.
Iluyomade insiste en que el café no reemplaza las medidas de prevención cardiovascular. Mantenerse físicamente activo, comer de manera equilibrada, dormir bien y acudir a controles médicos siguen siendo las bases.



