El verano ya se instaló en Panamá y con él llegaron las temperaturas altas que no dan tregua. En medio de este escenario, el Ministerio de Salud advirtió que el descuido frente al calor puede traer consecuencias serias para la salud.
Especialistas del Minsa explican que el cuerpo pierde líquidos con mayor rapidez en esta época del año, incluso sin que la persona lo note.
La nutricionista Milvia Samaniego señaló que, en condiciones normales, una persona debe consumir entre ocho y diez vasos de agua al día, pero durante el verano esta cantidad puede resultar insuficiente si hay sudoración constante o exposición prolongada al sol.
El consumo constante de agua es clave para evitar la deshidratación durante los días de mayor calor.La experta también subrayó que la alimentación cumple un papel clave. Frutas como sandía, melón, naranja y papaya aportan líquidos y minerales esenciales que ayudan a mantener el equilibrio del organismo. En contraste, el consumo de bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados no contribuye a la hidratación y puede generar mayor sensación de cansancio bajo el calor.
Otro punto que el Minsa puso sobre la mesa es el cuidado al momento de ejercitarse. El médico familiar Jorge Jesús Rodríguez advirtió que realizar actividad física bajo el sol y en condiciones de calor intenso puede provocar mareos, calambres, fatiga extrema e incluso golpes de calor, una situación considerada emergencia médica. Por ello, recomendó ajustar los horarios de ejercicio, optando por la mañana temprano o al final de la tarde.
En el caso de los niños, los especialistas insisten en la supervisión constante, el consumo frecuente de agua y evitar la exposición prolongada al sol en horas de mayor radiación.
Milvia Samaniego, nutricionista del Minsa, recomienda mantener una hidratación constante y una alimentación balanceada durante el verano.Milvia Samaniego, nutricionista
“La hidratación no debe depender de la sensación de sed, sino mantenerse de forma constante”.
DATOS:
El uso de ropa adecuada también es clave. Prendas claras, de algodón y transpirables ayudan a reducir la acumulación de calor.
A esto se suma la aplicación de bloqueador solar con factor mayor de 30, el uso de lentes con protección UV y una hidratación continua, incluso cuando no hay sed.
El uso de ropa liviana y colores claros facilita la transpiración y reduce el impacto del calor.
Especialistas recomiendan evitar la exposición prolongada al sol en las horas de mayor radiación.
Aplicar bloqueador solar y mantenerse hidratado es parte de las medidas básicas para proteger la salud.
