Luego de 55 años de la desaparición del sacerdote colombiano Jesús Héctor Gallego Herrera, su memoria sigue caminando con fuerza en Santa Fe de Veraguas. Para muchos santafereños, el padre Héctor no fue solo un guía espiritual, sino también una voz firme en defensa del hombre del campo, de sus derechos y de una vida más justa frente a los abusos que marcaban aquella época.
Gallego desarrolló en el distrito una labor de evangelización social que dejó huellas profundas. Su misión pastoral estuvo ligada al acompañamiento de las comunidades campesinas, la organización comunitaria y la defensa de quienes, en esos años, sentían que sus derechos no eran valorados. Junto a otros sacerdotes, como Alejandro Vásquez Pinto, impulsó un trabajo cercano con la gente humilde, promoviendo dignidad, justicia y participación.
Cada 9 de junio, Santa Fe recuerda su legado con una romería que parte desde el puente sobre el río Santa María hasta la iglesia San Pedro Apóstol. Los participantes caminan con un enorme retrato del sacerdote, entre oraciones, cantos y expresiones de fe, manteniendo viva una historia que todavía conmueve al pueblo.
“Todos los años camino y participo en la eucaristía de nuestro padre Héctor. Él fue nuestro guía espiritual y defensor de nuestros derechos”, expresó Carmen Sánchez, residente de El Pantano, quien asegura que la memoria del sacerdote sigue presente en las familias santafereñas.

Jesús Héctor Gallego Herrera desapareció la noche del 9 de junio de 1971, luego de ser sacado de su residencia en Santa Fe. Desde entonces, su caso ha quedado marcado como uno de los episodios más dolorosos de la historia panameña durante la dictadura militar. El caso de la desaparición forzada del padre Gallego fue presentado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en 2025.
Sus seguidores aún recuerdan una frase que quedó sembrada en el corazón del pueblo: “Si desaparezco, no me busquen, sigan la lucha”. Más de cinco décadas después, Santa Fe sigue caminando por él, con fe, memoria y esperanza.


