En lo alto de Cuatro Altos, Colón, justo al lado del puente y frente a la bomba de gasolina, el olor a sazón se mezcla con el sonido del ajetreo mañanero. Allí está la Fonda El Vencedor, un punto de encuentro para quienes buscan comida abundante, sabrosa y con ese toque dominicano que en Panamá se ha ganado un espacio especial.

Eridania Vásquez, dominicana con más de diez años viviendo en el país, es la mujer detrás de esta fonda que nació en 2015, fundada por su madre y su hermano. Con el tiempo, ella se sumó al negocio y lo convirtió en uno de los preferidos de la zona.
“Lo más buscado es la papada, por el sabor. Es diferente”, cuenta mientras atiende a los clientes que llegan desde las 3:00 de la madrugada, cuando apenas amanece en Cuatro Altos. La jornada se extiende hasta las 3:00 de la tarde, y durante ese tiempo el fogón no descansa.

El menú de El Vencedor es un homenaje al sabor criollo: puerquito, pollo asado, puré de guineo, pollo frito, mollejita, hígado, orejita de puerco, mondongo, bolitas de carne, pollo guisado y sopas que son pura energía, de pata de vaca, de pollo, de carne o de gallina, todas preparadas con el sazón que distingue la cocina dominicana.
“La fusión del sabor dominicano con la comida panameña es excelente. Al panameño le encanta el sazón dominicano”, dice Eridania con orgullo, mientras explica que parte del secreto está en mantener precios que cualquiera puede pagar.
“Tenemos precios accesibles, a conciencia, porque usted sabe que somos pobres y todo el mundo se busca el peso”, comenta. Y así es: los almuerzos van desde $3.50 en adelante, y los desayunos se pueden conseguir entre $1 y $3, dependiendo del plato. “Nosotros estabilizamos los precios para el cliente”, añade con sinceridad.

En la fonda, el ambiente también se siente familiar. “Somos familiares, y solo tenemos una muchacha que es panameña”, explica Eridania, mostrando que detrás de cada plato hay unión y trabajo en equipo.
El Vencedor forma parte de la gira del sabor de Fonda vs Fonda, un recorrido que resalta las fondas más auténticas de Panamá, donde se cocina con alma, cuchara de palo y sazón de verdad. Participar en el proyecto ha sido una alegría para la dueña:
“Bien. Una experiencia más, una vivida”, dice con una sonrisa que resume el espíritu de quienes cocinan desde el corazón.

En Colón, todos coinciden: quien prueba la papada de El Vencedor, vuelve. Porque aquí, el sazón no se copia ni se improvisa… se hereda.
